Benedicto XVI, despedido por miles de fieles

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Benedicto XVI, despedido por miles de fieles

La capilla ardiente del papa emérito concluirá el jueves 5 de enero con su funeral 

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Los fieles abandonan la Basílica de San Pedro después de presentar sus respetos al difunto Papa Emérito Benedicto XVIRICCARDO ANTIMIANI

Una fila interminable de fieles atravesó hoy martes 3 de enero de 2023 la basílica de San Pedro para despedir al papa emérito Benedicto XVI, procesionando ante su cuerpo en medio de un silencio reverencial y el ritmo sin pausa de una antigua letanía.

Los restos de Ratzinger, fallecido el 31 de diciembre con 95 años, serán expuestos hasta este miércoles 4 de enero sobre un catafalco de tela dorada a los pies del Altar de la Confesión y del baldaquino de Bernini, sobre el lugar en el que según la tradición fue sepultado San Pedro.

La basílica de San Pedro en el Vaticano acoge por segundo día la capilla ardiente del papa emérito Benedicto XVI, fallecido el pasado sábado a los 95 años.

La capilla ardiente de Benedicto XVI abre por segundo día en espera del funeral

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En total, unas 65.000 personas pasaron este martes 3 denero ante el cuerpo del papa alemán, según datos de la oficina de prensa de la Santa Sede, que confirmó un número de visitantes mucho más alto del previsto por la delegación del Gobierno en Roma, que esperaba 35.000 durante todo el día.

Se trata de hombres y mujeres, laicos y religiosos, y numerosos turistas que no quisieron perder la oportunidad de despedir a este papa discreto y docto que sorprendió al mundo en 2013 al renunciar a su alto ministerio, el primero en hacerlo en seis siglos.

Benedicto XVI yace en el centro de la basílica, iluminado por un haz de luz que se escurre desde la cúpula, escoltado por dos guardias suizos con alabardas y junto a un cirio encendido.

Hasta ahí fue llevado discretamente con la primera luz del alba, primero en coche desde su residencia, el monasterio en los jardines vaticanos Mater Ecclesiae, seguido con la procesión nocturna y silente de algunos de sus fieles colaboradores, y después en andas dentro de la basílica.

Su apariencia había sido una interrogante hasta el final, ya que no podía vestir los símbolos del poder papal, al no ser un papa actualmente reinante y máxime habiendo uno, Francisco, en el cargo.

Benedicto XVI viste los paramentos pontificios, una túnica blanca cubierta por una casulla de un intenso rojo, el color del luto papal, y su cabeza estaba tocada por una mitra blanca, pero no lucía el palio, la estola de lana blanca que indica la jurisdicción papal.

Ya ante los restos, cada persona disponía de apenas unos pocos segundos para despedirse del emérito papa.