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Un Mundial salva almas
Los 32 años. El 14 de julio de 1986 se da el primer culto. La historia de esta iglesia recuerda a Randall Trull como su promotor.

La Samuel Cisneros puede ser la avenida más bulliciosa y comercial de Durán. Pero no es más que eso. A sus costados, ni siquiera caben las canchas de césped sintético que ahora se colocan por todos lados. Sin embargo, a 16 mil kilómetros de cualquiera de las 10 ciudades donde en estos días 32 selecciones se enfrentan para alcanzar la mayor de sus hazañas, en un pequeño espacio no mayor a una cancha reglamentaria de fútbol sala en el número 245, un grupo de personas vive su propio Mundial.
Tal como sucede con la madre de las competencias, en este lugar el ganador es también quien mayor cantidad de goles logra hacer.
La diferencia radica en el hecho de que para este grupo de personas hacer un gol implica ganar un alma para el Señor.
Es más, para esto tampoco necesitan de un balón de fútbol ni de habilidad para manejarlo, sino de saber convencer a familiares, vecinos, amigos, compañeros de trabajo a formar parte de su equipo por lo menos hasta que dure la fiesta en Rusia.
Hasta el jueves en la noche, el goleador del campeonato, en el que participan los 150 miembros de la iglesia La Primavera, era una maestra de escuela. “Llevo ocho goles. Aspiro a sumar más hasta que termine el Mundial”, dice Angélica Agurto Sánchez.
Timoteo Guerrero, un promotor evangélico de la Iglesia Bautista, animaba el jueves pasado a marcar más goles. “No es fácil”, alega este guayaquileño, pero “tampoco para los futbolistas que juegan en Rusia resulta fácil meter un gol”.
Tiene razón. Habría que preguntarle a Messi, que en dos partidos no ha marcado, y “eso que es el mejor jugador del mundo”, agrega Guerrero.
En estos días, y así será por lo menos hasta que acabe lo de Rusia, esta comunidad de cristianos evangélicos dirigida por el pastor Emigdio Maridueña, de 83 años, 32 de estos al frente de esta iglesia, asisten a los cultos vistiendo los uniformes de las diferentes selecciones. Algunos con la camiseta albiceleste de Argentina, otros con la verdeamarilla de Brasil, la tricolor de México o la celeste de Uruguay. Es más, hasta en las paredes, las bancas y en el altar hay adornos vinculados con el Mundial. Desde banderas a adornos futboleros.
Estefanía Villegas Guale, oficinista de la multinacional Unilever, es una entusiasmada jugadora del equipo de Argentina. Ella habla de la estrategia que usa para meter más goles.
Cada día envía a algunos de sus compañeros de oficina datos como: “¿Qué selección en la Copa Mundial de 2006 no anotó ningún gol?”, o “¿Sabías que las tarjetas amarillas y rojas se usaron por primera vez en la Copa Mundial de México 1970?”. Así intenta ganar miembros para su equipo. Por lo pronto, Estefanía lleva ya tres goles.
Como dice Vanessa Camacho Canales, la presidenta del comité de damas, esto recién inicia. “Que no nos desaliente si nuestro equipo en el Mundial es eliminado. Nosotros desde acá oraremos por ellos”.
El campeón se lleva una réplica de la ‘Jules Rimet’
El Mundial de la iglesia La Primavera tiene un comité organizador. Hay desde comitiva de publicidad hasta secretaría, pasando por personal de bienvenida. Se enviaron invitaciones a los consulados y oficinas diplomáticas de los 32 países. Se definió una agenda de trabajo que incluye jornadas de oración por cada país. El jueves le correspondió a Uruguay. Hoy se lo hace por Egipto.
Detrás de cada equipo hay una familia de por medio. El hombre de la casa es el capitán, aunque también lo puede ser una mujer. En la lista aparecen los Mora Cabrera, los Arévalo Viteri, los Mero Quiroz, los Albán Camacho, los Freire Acosta, los Larco Valencia, Reibán Rugel, Fajardo Agurto, Pintado Jaramillo, entre otras.
La final, tal como en Rusia, es el 15 de julio. Ese día se sabrá quién se lleva la copa, una réplica de la ‘Jules Rimet’. Para entonces, todos los miembros de esta iglesia habrán cumplido su cometido: ganar más almas para Dios.