De la multa al premio, un reto del sufragio

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De la multa al premio, un reto del sufragio

Los ciudadanos consideran que se estimularía a los grupos menos interesados. Expertos consideran que sería infructuoso

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Al establecer los incentivos al Código de la Democracia se pasará por una reforma consensuada, coinciden los expertos electorales.ARCHIVO

Un cambio que les llama la atención. Luego de las elecciones presidenciales de 2021 y a miras de las seccionales de 2023, algunos ciudadanos se cuestionan si el modelo sancionatorio que aplica el país durante los procesos electorales es el más óptimo. Asimismo, indican que instaurar incentivos puede que nos acerque a que el sufragio sea opcional.

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Estos podrían ser desde obtener descuentos en trámites públicos hasta la obtención de beneficios en concursos de méritos y oposición al postular a un cargo público.

“¿Por qué no intentarlo?”, se preguntó la ciudadana Gabriela Naranjo que, además, indica que durante sus 50 años de vida “siempre hemos ido por el certificado”. Sin embargo, señala que eso no implica que solo ha sufragado para evitar una multa, pero que es un factor adicional que “me hace sentir obligada”.

Por su parte, William Cortéz contó a este Diario que “de todos modos iríamos a votar por algo, unos para evitar la multa y otros para tener algún beneficio”. Además, continuó señalando que el verdadero interés que debería convocar a las personas a sufragar “es sentir que somos parte de la solución a nuestros problemas”.

No me parece descabellado. ¿Por qué no intentarlo? Ir a votar se siente una amenaza a veces. Me hace sentir obligada

Gabriela Naranjo, ciudadana

Sin embargo, no descarta que un esquema de incentivos sea positivo para algunos grupos menos interesados.

Asimismo, la ciudadana Andrea Cobos indica que establecer incentivos para sufragar “no sería una mala idea”. En especial, señala Cobos, para atraer a los jóvenes que no están interesados en la política, pero que a través de estímulos se los puede ir involucrando.

“Cada uno debería tener la capacidad de decidir qué hacer”, continúa Cobos y explica que ve necesaria la obligatoriedad del voto, pero que habría una transición hacia una “mentalidad más positiva” al sufragar.

Sin embargo, las reflexiones de estas personas no terminan de convencer al exvocal del Consejo Nacional Electoral y miembro del colectivo Voces por la Democracia, Fausto Camacho. “Los incentivos no son determinantes”, señala e indica que el sufragio no debe realizarse con el objetivo de ganar o evitar algo, sino para ser partícipes de las decisiones del país.

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Además, indica que hay otros aspectos, como la accesibilidad y las facilidades para votar, que hay que reforzar antes de pensar en un sistema de incentivo o el voto facultativo. “Esas son cosas más importantes”, señala Camacho.

Asimismo, destaca que aún “no hay una dimensión exacta del por qué la gente no vota” y que primero hay que entender el problema para poder plantear las soluciones. Aunque señala que “a la gran mayoría de la gente no le disgusta votar, ya se han acostumbrado a sufragar” y eso debe primar.

Por su parte, el coordinador de la carrera de Ciencias Políticas de la Universidad San Francisco de Quito, Regis Dandoy, manifiesta que no es descabellado pensar en que las reglas electorales del país transiten de un sistema de multas a uno de incentivos.

“Hay tres tipos de países con el voto obligatorio: los que establecen multas, los que dan incentivos y en los que no hay sanción”, indica Dandoy y reconoce que un sistema sin multa alguna no sería apto para el Ecuador, ya que está encaminado al voto facultativo.

Los incentivos no son determinantes. Hay que fomentar las facilidades para el sufragio, esas son cosas más importantes

Fausto Camacho, exvocal del Consejo Nacional Electoral

Sin embargo, señala que pasar de las multas a los incentivos sí es posible, aunque no como los que ofrece la norma electoral del Estado colombiano. “Serían beneficios administrativos como renovar el pasaporte, poder participar de un puesto público o ser candidato en las elecciones”, añade.

Según Dandoy, el peligro de que se ofrezcan incentivos electorales materiales, como dinero, o de servicios, como descuentos, es que haya la compra de votos. “La discusión es hasta dónde podemos llegar”, continúa Dandoy y señala que el peligro aumenta cuando el partido político oficialista participa de las elecciones.

Al igual que Camacho, Dandoy indica que lo ideal sería que los votantes acudan a sufragar incentivados por participar de las decisiones relevantes del país, pero que, en muchos casos, estrategias alternas son necesarias para motivar la concurrencia de los sectores sociales más desapegados.

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Asimismo, coinciden en que este tipo de modificaciones a la Ley Electoral debería discutirse con todos los sectores sociales para saber si haría bien o no a la participación política de los ciudadanos. Sin embargo, reconocen que es un “gran paso” al que Ecuador aún está en proceso de comprender.

LOS ESTIMULOS EN OTROS PAÍSES

En Estados como el colombiano, donde el sufragio es facultativo, se establecen algunos incentivos electorales para estimular la participación de sus ciudadanos en los procesos electorales. Estos incluyen la rebaja de un mes en el servicio militar obligatorio, beneficios en la adjudicación de becas o en la lista de elegibles para un empleo con el Estado, descuentos en la matrícula universitaria o en la expedición del pasaporte, entre otros más.

Según datos de la Registraduría Nacional de Estado Civil de Colombia, en el 2002 contaban con un 54 % de participación, en 2006 con el 55,3 % y en 2010 con el 56,1 %. Sin embargo, en las elecciones de 2014, el porcentaje de participación bajó al 52,6 %. En las últimas elecciones presidenciales del domingo 19 de junio de 2022, Colombia registró la participación más alta desde 1998 con el 58,17 % de personas que asistieron a las urnas.