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Mujeres historicas

Hay un grupo de mujeres en la Asamblea Nacional que son inteligentes y valientes, a quienes en la forma más ridícula, el exvicepresidente de la República, Jorge Glas, calificó de histéricas, cuando en realidad ellas son históricas. Glas desconoce que la injuria y la ofensa hacen más daño al que las lanza que al que las recibe. En este grupo de distinguidas damas se encuentra la asambleísta Cristina Reyes, a quien el CAL, después de violar el debido proceso, la sancionó suspendiéndola 10 días sin sueldo como legisladora, porque con la valentía que la caracteriza, se refirió al CAL como el Consejo de Alcahuetería Legislativa. La asambleísta Reyes calificó de esta manera al CAL porque en momento alguno dio paso al juicio político al exvicepresidente de la República, utilizando argumentos pueriles.

La ironía es una de las formas más inteligentes de expresar el rechazo a algo o a alguien. La ironía la utilizan solamente quienes tienen gran capacidad intelectual. Cicerón, Montalvo, Manuel J. Calle, entre otros, usaron la ironía para expresarse en relación con los hechos o personas que ellos consideraron reprochables. “Alcahuetería” es, entre otras acepciones, la acción de ocultar o encubrir a una persona para que haga lo necesario para tapar lo que no quiere que se sepa. Y esto es lo que sucedió en el CAL cuando no dio paso al juicio político deliberadamente para que el país no sepa qué es lo que hizo el exvicepresidente.

La asambleísta Cristina Reyes, con el coraje que siempre demuestra, solicitó la aplicación de medidas cautelares ante un juez para impedir que se cumpliera esa sanción. La jueza que conoció de esta acción judicial resolvió aplicar la medida cautelar a favor de la solicitante y, por lo tanto, dejar sin efecto la absurda sanción que le impulso el CAL. Esta resolución judicial es de cumplimiento inmediato y de no ser observada por parte del CAL podría significar la destitución de sus miembros.

Cristina Reyes y sus históricas compañeras de bancada son un ejemplo del valor que aún tienen muchos ecuatorianos, quienes sin temor ni favor exigen el imperio de la libertad.