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Ser mujer sale caro

Nacer mujer significa añadir al presupuesto anual hasta 300 dólares extra desde la adolescencia. Las toallitas sanitarias, jabones íntimos, protectores diarios, tampones y cremas lubricantes -artículos de consumo que son exclusivamente para mujeres- so

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Nacer mujer significa añadir al presupuesto anual hasta 300 dólares extra desde la adolescencia. Las toallitas sanitarias, jabones íntimos, protectores diarios, tampones y cremas lubricantes -artículos de consumo que son exclusivamente para mujeres- son un gasto obligado. Y hay que calcular que como mínimo, la factura será de 119,05 dólares anuales hasta los 300 mencionados arriba. Depende de la marca y de las preferencias. Los tampones son el doble de caros que las toallitas sanitarias.

Para concretar esas cifras se ha calculado un promedio de 20 toallitas sanitarias o 20 tampones por ciclo menstrual mensual. Y se han tomado como referencia de precios los más caros y los más baratos de entre los que se ofertan en el supermercado.

Pero además del condicionamiento genital, traducido en un esfuerzo económico obligado (sin subsidios o flexibilidad tributaria), también hay productos de consumo que son más caros si están destinados a la mujer, frente a los mismos artículos presentados para los hombres.

Un pack de dos rasuradoras desechables (misma marca y modelo) le cuesta a una mujer 5,43 dólares mientras que a un hombre 4,85 dólares. Una camisa blanca masculina tiene un costo de 31,08 dólares y en versión femenina, con la misma tela y mismos detalles en el cuello y puños, es 4,81 dólares más cara.

Entre los niños también hay más onerosidad de género: la misma cartuchera de Mickey Mouse cuesta 12,85 dólares mientras que si la protagoniza Minnie Mouse se eleva a 17,99 dólares.

EXPRESO ha recopilado precios en supermercados de rasuradoras, camisas, champús, revistas, cartucheras y mochilas para niños y niñas, zapatos deportivos e incluso pelucas para disfrazarse. En algunos casos, la versión femenina cuesta tan solo unos centavos más que la de los hombres, pero en otros casos, la diferencia de precio llega a varios dólares.

Siempre teniendo en cuenta el precio de venta en supermercado y haciendo coincidir artículos iguales, mismo modelo y marca. En los casos en los que no fue posible una comparación tan exacta, se midió la horquilla de precios más altos y más bajos del producto genérico, según el sexo del consumidor.

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