Para muestra un boton

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Para muestra un boton

Cuando se piensa haber vencido viejos atavismos, cuando se abre una puerta a la esperanza para el cambio, surge la realidad, las viejas costumbres y en general, acciones de mandos medios que repiten esquemas tradicionales que nos estrellan.

Mentiroso sería decir que no ha habido desde la cabeza del Ministerio de Educación disposiciones que orientan a la descentralización y a la desconcentración. Mentiríamos también si dijésemos que no se han entregado mandatos para que cada vez que se le ocurra al funcionario de turno, este pida repetidamente documentos. Pero el optar por lo fácil, el cumplir la ley del mínimo esfuerzo, lleva a la burocracia intermedia a repetir viejas mañas.

Hace poco se vivió un evento que sin duda se presenta como el botón que sirve para la muestra. Todos los colegios secundarios de Guayaquil vieron interrumpida la designación de abanderados cuando una noche a las 21h40, hora absolutamente inapropiada, se convocaba a los secretarios a concurrir a un evento para las nueve de la mañana del día siguiente, en el que se entregaron normativas para la designación de abanderados, las cuales simplemente exigían el traspaso de más información y más datos, para que desde la plataforma ministerial se emitieran las actas respectivas.

Una acción absolutamente secretarial, interna, propia de cada institución, se convertía así en un egregio acto ministerial. Fueron dos semanas de inútil espera, hasta que gracias a Dios el señor ministro dispuso lo adecuado para romper el empantanamiento.

Nos preguntamos: ¿qué gana el Ministerio de Educación con emitir él y no los colegios las mencionadas actas? ¿En qué se mejora el sistema educativo nacional con el hecho de acaparar más información de los alumnos?.

El espíritu centralizante y concentrador que emboza en el fondo la necesidad de poder del burócrata es fuerte y todavía pesa. Acaso por ello se vuelve importante delegar en verdad funciones desde planta central hacia los distritos y que, respetando la existencia y autonomía de los planteles, se permita a estos gerenciarse como prevé la LOEI y los criterios racionales administrativos.