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La muerte es el paso a la otra orilla, segun creencias milenarias
La diversidad étnica en Ecuador hace que la muerte sea un tema de culto, de miedos, de respeto, de creencias diversas.

La diversidad étnica en Ecuador hace que la muerte sea un tema de culto, de miedos, de respeto, de creencias diversas.
En el país, la concepción respecto a la muerte así como las formas de conmemorar a familiares y amigos que han fallecido, varía según las regiones y los pueblos y sus tradiciones.
Para el pueblo afroecuatoriano no existe la muerte, al menos como se la conceptúa tradicionalmente en la actualidad. Esta es un culto a las ánimas, según su cosmovisión; aunque con los años, lo pagano y lo ancestral se juntaron con lo católico, pues incluso se celebran misas a las ánimas benditas.
En varios pueblos del norte de Esmeraldas, para el 2 de noviembre salen los rezanderos, que son personas dedicadas a realizar los rituales ancestrales. Juan Montaño, escritor y conocedor de los temas referentes a la cultura afro, dice que son ritos válidos y aceptables.
En la región norte de la Sierra del país también se cumplen algunos rituales afro referentes a los muertos.
En el Valle del Chota, acostumbran a guardar recogimiento con las luces apagadas, solo iluminan vagamente las velas de los rezanderos; el que sale a la calle en este tiempo de culto podría recibir algún castigo de las ánimas.
Este tipo de celebraciones las realizan en cualquier fecha en que haya un fallecido, el Día de los Difuntos es uno más del calendario. Es parte de la cosmovisión afro eso de que salen a recoger sus pasos, que hacen ruido, consideran en definitiva que no hay culto a la muerte, sino a la otra vida.
Para José Yungán, el muerto nunca se va, ellos están siempre en el espacio, en el ambiente, dando consejos que percibimos sin verlos, acompañándonos siempre con su sabiduría en todo nuestro proceso de vida. Lo que en el mundo hispano llaman la experiencia de la vida, para los kichwas es la experiencia de los taitas y mamas, es decir, nada lo aprenden solos, lo hacen de lo que fueron sus antepasados.
Con la llegada de los españoles, les enseñaron que con la muerte termina todo, que los que creen en Dios se van al cielo y los que no, se van al infierno; con eso empezaron a educarlos, pero por más que han querido desaparecer los conocimientos y saberes ancestrales, después de 520 años, mantienen sus conocimientos ancestrales.
Lo que se logró con la llegada de los españoles, es que los pueblos indígenas armen sus estrategias para mantener las creencias y saberes; quisieron cambiar sus fiestas, como los Raymis con las fiestas de los santos. El Capac Raymi con la fiesta de San Carlos; las del Inti Raymi con las de San Pedro y San Juan; el Kuya Raymi con la fiesta de la Virgen y la de la navidad.
En Otavalo, el día anterior al de difuntos (hoy), y desde épocas preincaicas, se inicia haciendo velar los alimentos.
Se colocan los alimentos como las frutas, los granos y los panes en una sábana blanca y se ponen velas, toda la noche reposan, y en esa etapa de transición, en la noche, los indígenas se encuentran con sus seres queridos.
Este tipo de celebración viene de época incaica donde los pueblos del norte conservaron su relación con la cosmovisión andina milenaria. (F)