El Morro, su historia y su gran hermandad con Guayaquil

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El Morro, su historia y su gran hermandad con Guayaquil

Las paredes de su casa están tapizadas con viejas fotos de aquel Morro de inicios del siglo pasado. La sala huele a historias que se mezclan con leyendas de este centenario pueblo de los Chanduyes que se afincaron allí por el año 1654, según historiado

El autor. Walter Vega muestra algunas gráficas antiguas de El Morro.

Las paredes de su casa están tapizadas con viejas fotos de aquel Morro de inicios del siglo pasado. La sala huele a historias que se mezclan con leyendas de este centenario pueblo de los Chanduyes que se afincaron allí por el año 1654, según historiadores como Julio Estrada.

Es la casa de Walter Vega proveniente de la familia de los Vega, los De la Torre, los Coronel, que formaban la aristocracia de aquel Morro de calles de tierra, de inmensos potreros llenos de ganado, de la natilla de queso y la mantequilla morreña, del pan de leña de Bonifacio Consuegra (+), y de las grandes casas hechas de guasango, guayacán y mangle.

Todo esto, Vega, médico de profesión, lo ha resumido en antiguas fotos y en su primer libro de la historia de El Morro, basado en lo que le han contado los viejos morreños.

Una de sus fuentes fue su bisabuelo Juan Francisco Vega De la Torre Cotapo, quien llegó desde Cuenca en 1836 y se afincó en estos lares, por donde también estuvieron Antonio José de Sucre y sus tropas reposando en las amplias casas de madera y grandes balcones y techado de tejas.

Vega habla en su libro de aquellos años de la floreciente parroquia El Morro, zona ganadera y agrícola. Cuenta de cómo la leche y el queso eran llevadas a Guayaquil y se vendían en el malecón; después de una larga travesía en las balandras del Puerto El Morro, pasaban por Posorja hasta llegar a la ‘gran ciudad’, cuando aún no existía Playas.

El Morro apuntaló a Guayaquil cuando sufrió un gran incendio en el año 1900, entonces llevaban la madera para reconstruir parte de la ciudad.

En su libro, Vega recuerda que después vino el decaimiento, la gente emigró de la mano de Enrique Bustos que los llevó a trabajar a una fábrica de algodón; otros migraron a Guayaquil a vivir a la actual calle Rumichaca, conocida como El Morro, por el origen de sus habitantes y las casas hechas con la madera morreña; el ganado fue llevado a la hacienda El Guasmo, sitio hoy densamente poblado. (F)

NM