Monigotes de aserrin, la forma tradicional de despedir el ano

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Monigotes de aserrin, la forma tradicional de despedir el ano

Los ‘auténticos’ Años viejos se expenden cada año en varios puntos de la urbe.

Monigotes de aserrín, la forma tradicional de despedir el año

Con al menos dos meses de anticipación, Gladys Sánchez empezó a elaborar los 90 monigotes rellenos de aserrín que ofrece desde hace diez días en los alrededores del Albán Borja.

Ella empezó con esta labor hace casi cuarenta años, cuando estos monigotes hechos con ropa vieja y rellenos de viruta eran la forma tradicional de despedir el año.

La idea era que el relleno se consuma de a poco, la noche del 31, recuerda su esposo Víctor Sellán.

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Y, aunque en la actualidad la tendencia es que los Años viejos sean representativos a caricaturas y personajes mediáticos, hay personas como Gladys, que mantienen la tradición de vender los típicos de camisa y pantalón de tela y careta de anciano, aunque en menor cantidad.

Gladys empezó con 200 y ahora solo hace 90 pues la demanda ha disminuido.

Igual sucede con Paula Triviño, de 57 años de edad y 10 en el negocio de los monigotes de aserrín. Ella llevó 100 muñecos de trapo desde la Playita del Guasmo, donde tiene su residencia, hasta la avenida Velasco Ibarra, en la ciudadela Bellavista.

Espera vender algo el último día del año, pues admite que el comercio está malo. “Si no vendo quedan botados porque se gasta más contratando una camioneta que los lleve a mi casa”, dice.

Para Virginia Sánchez y Víctor Muente, dos comerciantes que se ubican en lugares distintos de la urbe porteña, el negocio con estos Años viejos es rentable.

“Llevamos ocho años en esto y gracias a Dios se vende todo. Por eso seguimos haciéndolo. Yo misma coso los monigotes”, comentó Sánchez, ubicada en una acera en la avenida Plaza Dañín.

Por su parte, Muente explica que aún hay clientela para este tipo de monigotes. “Vendo 300 muñecos. Viene todo tipo de clientes, personas que se ven con dinero, otras con menos recursos, pero lo más usual es ver a personas de edad, ya mayores. Es porque estos son los tradicionales Años viejos”, aseveró.