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Monica Varea, al desnudo

La escritora quiteña lanza ‘Autobiografía no autorizada’. La obra recoge fragmentos sobre su infancia y juventud.

Nació en 1958. Es abogada y propietaria de la librería Rayuela. Ha escrito obras infantiles, entre ellas ‘Navidad de perro’, ‘Estás frita, Margarita’ y ‘Margarita peripecias’ y columnas para periódicos locales .

Tras años dedicados a la literatura infantil, Mónica Varea se inicia en la literatura para adultos con una obra que es autobiografía y confesionario.

‘Autobiografía no autorizada’, publicada por editorial Rayuela, es una obra inusual; cálida, cómica y vertiginosa, un libro de 290 páginas que apenas parece de cincuenta.

Dividido en nueve partes, el libro empieza con ‘La ciudad y los recuerdos’, y arranca con una Mónica Varea de cuatro años que vive en una finca rodeada de familia y amigos en Latacunga.

Se trata de un paisaje reiterativo a lo largo de la obra y uno que la autora acepta la marcó de por vida. “Creo que la vida en Latacunga me marcó como una “mashca” total (ese es el apodo que nos dan a los latacungueños por la enorme producción de harina de cebada o máchica, en quichua mashca) y como una chagra confesa. Creo que soy lo que soy gracias a la familia que me tocó, gracias al campo y a las hallullas”, afirma a EXPRESO, risueña.

El libro, añade, fue un intento por ordenar sus escritos, regados en múltiples libretas, hojas y servilletas, para así darles un sentido y un orden. A la vez, se trata de un proceso de reflexión en el que priman las principales experiencias de la infancia, juventud y adultez; las aficiones que le marcaron la vida y un amor innegable y aparente desde el inicio: su amor por los libros.

Sin duda uno de los pasajes más interesantes de esta obra fue la estrecha relación de Varea con la lectura, la que finalmente la llevó a “engatusar” a su hermana para juntas abrir ‘Rayuela’, librería que aún manejan en la capital.

Pero esta faceta como lectora y librera, acepta la escritora, es una que la ha hecho mucho más estricta a la hora de editar sus propios textos.

“No sé si a todos les pase, pero yo me he vuelto insoportablemente exigente, especialmente con lo que escribo. Tan pesada soy, que no pongo “me gusta” en el Facebook cuando lo publicado está mal escrito o con faltas de ortografía. ¿Ya ven? ¡Insoportable!”.

A lo largo de los nueve capítulos de ‘Autobiografía no autorizada’, resaltan episodios como ‘El muerto’, ‘Hasta en las mejores familias’ y ‘Foto de perfil’, piezas breves que no solo destacan las técnicas literarias de la autora, sino su fino humor. Sobre si esta es una característica narrativa o una percepción de la vida, Varea es clara: “Como dice Ernesto Sábato en su libro ‘El túnel’: que el mundo es horrible, es una verdad que no necesita demostración... entonces nos quedan dos opciones, reír o llorar, yo opto por la primera, río por no llorar”.

El libro, que se presentó en la Feria Internacional del Libro de Guayaquil y en Quito, ya cuenta con una segunda impresión, pues la primera edición se agotó enseguida. Con respecto a las reacciones de la audiencia, la escritora admite haber sentido nervios, pese a estar contenta con el resultado final. Habrá una última presentación de la pieza en Latacunga el jueves 26 de octubre.

Varea aún no tiene claro lo que le depara su futuro literario. Espera que este libro sea su primer paso hacia la literatura para adultos, pero acepta que es un proceso lento. “Es mi sueño, estoy intentando escribir una novela para adultos, pero al paso que voy se va a llamar ‘Novela póstuma e inconclusa’”.

Lo que sí es seguro en el futuro próximo es el festejo por sus 60 años, que serán, añade entre risas, celebrados con “de pueblo, vaca loca, palo ensebado y Mama Negra”.