Mexico, PRI y Trump
Realmente no se le podía pedir más al PRI. Parece que los doce años de alejamiento del poder del Estado los volvió más corruptos y mediocres de lo que fueron anteriormente, durante 74 años en que monopolizaron de manera autoritaria el gobierno, salvo el período de Lázaro Cárdenas. Nadie en sus cabales o con sentido común, que a veces es el más escaso de los sentidos, puede comprender la innecesaria e inútil invitación al candidato Trump a México, a dialogar con el presidente.
Trump, de manera proterva, ha vociferado desde inicio de su campaña que los indocumentados mexicanos son “criminales y violadores”, ofendiendo a millones de personas que han dejado su país por motivo predominantemente económico. Y amenaza, además, con construir una muralla fronteriza -siguiendo el modelo israelita que se aplica a las poblaciones palestinas- que será pagada íntegramente por México, además de deportar a todos los ilegales y revisar los acuerdos de industrialización, incluyendo el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica.
Este capítulo en la crisis política mexicana permite resaltar las consecuencias de la polémica visita:
1.- Frente a los permanentes ataques de Trump, la administración priista ha reafirmado una decisión de “no opinar ni involucrarse” en la campaña electoral norteamericana”, cuando ya lo está.
2.- Con el viaje privado se dio a Trump una “sospechosa” oportunidad de apoderarse del escenario político y una plataforma para reivindicarse a su manera. El propio Peña Nieto señaló que “la decisión de la invitación fue adoptada directamente por él”, aunque es pública la renuncia del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, mentalizador del evento, y la oposición de varios miembros del gabinete.
3.- Lo sucedido nos está resaltando las limitaciones personales y políticas de Peña Nieto, que no pudo encarar al retórico Trump, que reconfirma la periodista Aristegui.
4.- Finalmente, el comprensible desaire de Hillary Clinton e impopularidad creciente de Peña Nieto ante una ciudadanía repleta de los insultos y racismo de un foráneo.
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