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Segun Metrovia, hay falta de conciencia ciudadana
Destrucción de los buses y de las paradas por parte de vándalos, invasión del carril exclusivo por todo tipo de vehículos, imprudencia de los peatones al cruzar la vía, reclamos al conductor por todo lo que ocurre en el recorrido, preferencia de los ag

Destrucción de los buses y de las paradas por parte de vándalos, invasión del carril exclusivo por todo tipo de vehículos, imprudencia de los peatones al cruzar la vía, reclamos al conductor por todo lo que ocurre en el recorrido, preferencia de los agentes de tránsito a los automotores particulares antes que a los articulados. Todo ello denota una falta de conciencia ciudadana sobre el funcionamiento y la importancia del sistema de transporte Metrovía en la movilidad de un considerable porcentaje de la población de la ciudad.
Así lo estiman los directivos de la Fundación, quienes dicen constatarlo a diario a través de los vídeos de seguridad.
Su presidente, Federico von Buchwald, considera que pese a las campañas que ejecuta la entidad, todavía hace falta conciencia ciudadana. El directivo reitera que hasta los agentes de tránsito son en parte responsables de que en ciertos momentos el servicio no sea eficiente.
Por ello insiste en que hace falta que la gente comprenda que un servicio como el de la Metrovía no es igual a uno convencional. Que hay que esperar turnos, respetar los espacios preferenciales, que hay que dar prioridad a la movilidad, al transporte masivo, dice.
Según sus cálculos, unas 600 personas se movilizan en una vía semaforizada por carril por hora. “En una troncal hay 6.000 personas que se movilizan en nuestro sistema de servicio”, anota. Por ello enfatiza que la clave es concienciar.
“Hay que hacer que la gente se empodere de la obra pública y la cuide”, agrega Leopoldo Falquez, gerente general de Fundación Metrovía.
Lo hace en referencia a que los usuarios no cuidan los bienes que están a su servicio; los dañan, los inhabilitan y con ello vienen los inconvenientes en este sistema que cumplió diez años y en ese tiempo movilizó a mil millones de pasajeros.
Pero en esa década, así como aumentaron las troncales y el servicio extendió su cobertura y se sumaron más unidades, también se incrementaron las críticas: que los articulados llevan exceso de pasajeros, que no hay suficientes unidades, los empujones en las filas, la posibilidad de ser asaltados o ‘tocados’.
Estas situaciones son analizadas por los directivos. Los articulados tienen capacidad para 160 pasajeros; si esta se excede, es en horas pico “y esto es porque a la gente no le gusta esperar, quiere llegar a la estación y subirse a la metro, pese a estar llena”, argumenta Von Buchwald.
Los directivos lamentan que pese al aporte de la Metrovía, se resalte la percepción negativa.
Afirman que en comparación con el sistema convencional de buses urbanos, la metrovía tiene un menor índice de accidentes y de víctimas mortales.
¿Por qué entonces contra ellos se dan reclamos como en el caso del ciudadano atropellado en Los Tulipanes, que no ocurren contra los buses? “Porque nosotros sí damos la cara”, asegura Von Buchwald. KSG - NTB