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La mejor manera de evitar enfermedades
No solo hay que tener cuidado con las sustancias tóxicas, sino también con el lavado de ciertos alimentos y con la forma en que convertimos esas grasas buenas en malas.

No solo hay que tener cuidado con las sustancias tóxicas, sino también con el lavado de ciertos alimentos y con la forma en que convertimos esas grasas buenas en malas. La nutricionista Cristina Bajaña da algunas recomendaciones.
- Al freír
Uno de los errores más comunes es someter los alimentos a cocción con aceites que no resisten altas temperaturas. En ese momento se rompen los enlaces entre las moléculas y se convierten en grasas trans, que se caracterizan por solidificarse dentro de las arterias con facilidad.
Se recomienda freír con aceite de aguacate, de coco o con mantequilla clarificada.
- No exceda la cocción
Recocinar los alimentos daña su valor nutricional. En el caso de los vegetales, lo ideal es cocinarlos no más allá de tres a cinco minutos y si se los puede consumir crudos, mucho mejor. Tampoco es correcto quitarles la fibra o la cáscara a los carbohidratos como el garbanzo. Es esa fibra la que permite que el carbohidrato se absorba de manera más lenta y que no nos dispare el nivel de azúcar en la sangre.
- En las frutas
Otro error es hacer exprimidos. Lo ideal es comer la naranja directamente porque al exprimirla se pierde la fibra. Cualquier carbohidrato sin fibra dispara el nivel de azúcar en sangre.
- El lavado
Hay que tener cuidado al lavar vegetales y frutas cuyas superficies tengan contacto directo con el ambiente externo. Por ejemplo, la frutilla suele venir con muchas amebas. Se la debe poner en agua fría, porque esa temperatura ayuda a eliminar el exceso de bacterias. Lo mismo ocurre con las moras, las frambuesas y todas las bayas. A la manzana y a la pera basta lavarlas frotándolas con las manos.
En el caso de los vegetales, hay que tener especial cuidado con la lechuga, que usualmente viene con un alto contenido de amebas. También con la espinaca, la acelga, la rúcula, la arúgula, el kale, la albahaca y el perejil. Ponga de una a dos cucharadas de vinagre blanco en medio litro de agua fría con un poco de sal. Remoje los vegetales y frote un poco para limpiar el exceso de suciedad.