Matrimonios fragiles y precarios

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Matrimonios fragiles y precarios

las relaciones humanas y más las eróticas, afectivas y matrimoniales, están determinadas y condicionadas por las circunstancias económicas, sociales, culturales, etc., que se dan en las colectividades. En las naciones del mundo de hoy, especialmente en las modernas, siempre están presentes sociabilidades constantemente sometidas a diferentes y continuas influencias de todo tipo, que en ellas producen y tejen transformaciones en los modos de vida.

Por eso con razón se dice que los vínculos humanos de todo tipo se construyen y recrean en los diversos contextos y condiciones sociales. Ellos son los que les dan textura y sentido, haciéndolas frágiles, sólidas, fuertes o precarias. Pero siempre detrás de ellas, en su diversidad, están las influencias de diferentes estructuras, hechos y procesos. Cada uno de estos les otorgan contenido, modo de ser, variedad y dirección a esas relaciones.

Por eso no debe llamar la atención que se pueda afirmar hoy que en el Ecuador los divorcios están de moda, pues en los últimos años el registro estadístico de ellos muestra un cambio vertiginoso. Esos mismos datos dicen, según el INEC, que los rompimientos legales de tales vínculos tienen un aumento del 119 % en la última década, ya que mientras en la década 2001-2011 se registraron 21.000 divorcios, en la anterior la cifra apenas excedía los 10.000. Incluso el mismo estudio también señala que los matrimonios se han reducidos progresivamente.

¿Qué hay detrás de estos cambios y cifras de divorcios y matrimonios? La presencia e incidencia de transformaciones en las relaciones sociales, humanas, afectivas y legales. Las que más inciden, según los especialistas, son las económicas, puesto que los vínculos tienden a romperse por esta primera causa. Pero también hay las socioculturales y mutaciones en los modos de vida de los jóvenes de hoy.

Ayer, las parejas establecían vínculos legales a temprana edad, hoy no. Ayer el matrimonio tenía una diferente visión y concepción; la propia familia era entendida y valorada de otra manera, se buscaban y establecían lazos humanos más sólidos. En la actualidad esto se ha debilitado.

Esperemos que hombres y mujeres que construyen este tipo de relaciones comprendan y tomen conciencia de cuánto las nuevas condiciones sociales influyen en estos cambios.