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Mascotas bionicas

Las prótesis humanas son algo habitual desde hace siglos, pero hasta hace nada las únicas opciones disponibles para animales con pérdida total o parcial de sus extremidades eran la eutanasia o la amputación completa.
Hoy gracias a la llegada de la impresión 3D y otras tecnologías el panorama es distinto y mucho más alentador.
Tenemos al pato Dudley, con una pata impresa en 3D; Beauty, un águila calva de Alaska con el pico protésico; y Smaug, un dragón de Komodo equipado con una órtesis que le impide caminar con el empeine del pie. Por su lado, Marcellin-Little le colocó un corsé ortopédico a una tortuga marina que tenía una aleta dañada.
También está Chris P. Bacon (foto), uno de los cerditos más famosos de las redes sociales, quien lleva como patas traseras una silla de ruedas armada con juguetes K’nex. Mientras que Pay de Limón es un perro capaz de correr gracias a las dos prótesis que sustituyen a sus patas delanteras; y el delfín Fuji, de unos 37 años de edad, nada felizmente gracias a una cola artificial que acoplaron en el Acuario Churaumi.
Sin embargo, aunque todo parezca felicidad, existen algunos problemas por resolver para que el acceso a este tipo de ayudas sea masivo, según Martin Kaufmann, técnico ortoprotésico americano dedicado a curar lesiones en animales.
“Hay muy pocos investigadores dedicados a las prótesis animales y no los suficientes estudios publicados como para asegurar que los animales podrían, según sus casos, beneficiarse del uso de una prótesis. Ni siquiera para afirmar que las prótesis no les provocarán algún daño”, señala.
Uno de los principales puntos de debate está en aclarar, de una vez por todas, si una prótesis entorpece o ayuda a aquellos animales que han perdido una única pata. Un perro con tres extremidades, cuando juega en el parque, puede muy bien aparentar ser feliz, lo que no significa que no esté afrontando un reto, dice Kaufmann. “Solo la resistencia cardiovascular necesaria para llevar a cabo las actividades más sencillas o triviales ya es enorme”.
“Más apropiados para el uso de prótesis serán aquellos animales con dos extremidades dañadas, porque a los cuadrúpedos no se les da nada bien caminar a dos patas”, afirma Denis Marcellin-Little, profesor de cirugía ortopédica en la facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
La enorme diversidad de tamaños y anatomías entre los diferentes animales constituye otro reto más, pues tener que memorizar todo un nuevo conjunto de conceptos musculoesqueléticos resulta, cuando menos, problemático.
También existen importantes diferencias fisiológicas a tener en cuenta. Por ejemplo, en Tailandia en el 2007 un elefante fue equipado con una pata protésica tras haber pisado una mina en su infancia. Los elefantes sudan por las extremidades para regular su temperatura, como la mayoría de animales, así que el uso de una prótesis puede interferir con su gestión térmica.
Afrontar estos desafíos podría dar origen o perfeccionar técnicas que más tarde sean útiles tanto para animales como para seres humanos.