Marizol Landázuri realiza sacrificios del honor

Marizol Landazuri realiza sacrificios del honor

La atleta Marizol Landázuri dejó todo en Esmeraldas para entrenar en Quito y lograr glorias para Ecuador.

Cambió el cebiche por la fritada. Marizol Landázuri dejó a su familia y los estudios para dedicarse por completo al atletismo.

La esmeraldeña se mudó, hace casi dos años, a la capital para prepararse con el técnico cubano Nelson Gutiérrez . Su objetivo era tratar de mejorar su marca en los 100 metros planos. Se instaló cerca de la pista de Los Chasquis, donde entrena.

Alquiló un cómodo departamento en el octavo piso del edificio Santiago, ubicado entre las avenidas Reina Victoria y La Pinta, en el sector de La Mariscal, en el norte de la ciudad. Está a 10 minutos del escenario deportivo.

Pese a haber transcurrido el tiempo, la velocista, de 25 años, aún no se adapta al frío quiteño, especialmente al de la noche. “Creo que nunca me voy a acostumbrar. Extraño mucho el calorcito de mi tierra”, dijo a EXPRESO mientras miraba por la amplia ventana de la sala los modernos edificios del nororiente de la urbe.

Por el frío quiteño sale muy poco y es por eso que los vecinos no la identifican mucho.

En la amplia sala sobresalen los muebles de tela color café. Un pequeño cuadro con fotos de sus sobrinos cuelga de una de las paredes blancas.

Contó que tiene en la computadora cientos de fotografías de sus viajes y competencias en el exterior, pero que por falta de tiempo no ha enviado a relevar.

“Acá solo vengo a descansar unas horas y a dormir. La mayor parte del tiempo paso entrenando o viajando”, indicó.

Por este motivo no tiene tiempo para arreglar el departamento, explicó.

Su sitio preferido es el dormitorio de unos 12 metros cuadrados. Es sencillo. Tiene una cama de dos plazas, un led de 42 pulgadas y un pequeño closet. En una esquina están las medallas que ha ganado en las pistas. Sobre la cama hay cuatro peluches. Su preferido es Bom Bum. Este fue un regalo que la misma atleta se hizo tras poner la marca a los Juegos Olímpicos de Río 2006, en los 100 metros planos. Hizo un crono de 11:26 en el Grand Prix de Cuenca, el 26 de marzo. El peluche lo compró en Lima.

En un costado hay una maleta grande negra y está casi llena. “Hay cosas que mejor prefiero que estén guardadas en la maleta, ya que en cualquier momento salgo de viaje y con ello ahorro tiempo”, indicó la deportista de los registros del Guayas.

La velocista no solo se destaca en las pistas, sino también en la cocina. Se considera una experta en la preparación de encocado de pescado. Aunque los ingredientes los encuentra acá, prefiere que le mande su madre Herenia Benítez, desde Esmeraldas.

“Cuando me llega el pescado y el coco, invito a comer a los compañeros de entrenamiento como Ángela Tenorio, Juliana Angulo, otros chicos que recién están empezando, y al profesor Gutiérrez. Pero cuando estoy preparando nadie me entra a la cocina. La preparación es un secreto familiar”, manifestó Landázuri dibujando una sonrisa.