Un lujo de escuela en medio de la nada

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Un lujo de escuela en medio de la nada

Esta unidad tomó como posta el trabajo que inició en 2006 la Fundación Juan José Castelló, que promovió una educación diferenciada. Gestó proyectos de becas.

Limoncito desde el aire. Una cancha es el mayor atractivo del pueblo.

Un letrero levantado a un costado de la carretera hacia la costa señala a un desvío lastrado que lleva hacia algún lado. El punto más cercano, en ese territorio irregular y poblado de sembríos de mangos y viejos ciruelos se conoce como Limoncito.

El pueblo, de no más de 110 casas (de madera la mayoría), dejó de ser un lugar de paso para muchas familias en su viaje de Guayaquil hacia sus pueblos, cuando hace cuatro años el Gobierno anunció la construcción de la Unidad del Milenio ‘Juan José Castelló’, con el proyecto de acoger a los alumnos de los planteles de siete comunas y dos recintos.

Cuando se habló de eso hubo oposición, recuerda Smeling Suárez, el presidente de la Federación de Comunas de Santa Elena. Las razones de esta oposición las comenta Robert Panchana, presidente de Juntas del Pacífico, a 14 kilómetros del complejo educativo. “Hubo protestas en varias comunas. Las familias se quejaban de la distancia, de que debían costear pasajes con una economía tan pobre, que sería difícil el traslado por una carretera que la circulan seis buses”, recuerda Panchana, quien en estos días reconoce que aquel complejo les cambió el panorama a los estudiantes del sector. “Tengo tres hijos. Solo el mayor no pasó por ahí. Hay que aceptar que lo mejor es la educación. Tengo una hija estudiando en una universidad pagada de Guayaquil y le ha ido muy bien”.

La inversión en este complejo llegó a los $ 3’685.033. Todo un lujo en una zona donde lo común son las carencias. Limoncito, a un costado de la unidad, no tiene agua potable y tiene un dispensario que permanece cerrado. Algo similar sucede en otros puntos (La Frutilla, Santa Ana del Cerro, Sacachún...), de donde provienen los alumnos que se educan ahí. En algunos puntos ni siquiera llega la señal del celular.

“Creo que nos merecemos algo así”, dice Norma Perero, una madre de familia de Limoncito, cuya hija mayor terminó sus estudios ahí y pasó las pruebas ‘Ser Bachiller’ de la Senescyt. “Ella está en el pre de la Espol, en Guayaquil. Si hubiese seguido estudiando en el colegio del pueblo, estaría cruzada de brazos, sin opción de aspirar a un colegio como este”.

Frente al temor de cubrir largas distancias (10, 14, 30 kilómetros de viaje), la unidad ofrece algunas opciones: cinco expresos que recorren los pueblos recogiendo a sus alumnos. Y hay hospedaje para quienes habitan en sectores apartados.

Un sitio con servicio de Internet (radioenlace y fibra óptica), biblioteca y laboratorios; donde las clases se dan en pantalla led. “Yo les digo a mis amigas de Guayaquil que el colegio de mi pueblo se parece al campus (Prosperina) de la Espol y no me creen”, comenta Zulay Tumbaco, una exalumna de la unidad educativa.

Son facilidades y beneficios que no a todos emociona. Es por eso que solo en Limoncito el colegio dejó de funcionar. En el resto, los planteles siguen abiertos y acogiendo alumnos. Lo cual determina que el proyecto no cuaja tal como se lo pensó.

El perfil de la gran infraestructura

La Unidad Educativa del Milenio Juan José Castelló se emplaza en un área total de 32 hectáreas. Solo ocho están ocupadas con la infraestructura construida. Como oferta un bachillerato técnico agropecuario, destina tres hectáreas a cultivos, viveros, etc. Las restantes 21 hectáreas corresponden a zonas de montañas, riachuelos y albarrada.

Acoge 485 estudiantes, en comparación al período lectivo 2016-2017, esta población creció en un 7 %. Cuenta con bloques de aula, bloques de residencia para 99 estudiantes (57 niños y 42 niñas), comedor, biblioteca, área administrativa, biblioteca, laboratorios de computación, laboratorio de química y física; así como también una piscina para cultivo de peces.

Cuenta con expreso escolar para sectores como Julio Moreno, Limoncito, Juntas del Pacífico, Sacachún, Sube y Baja, La Frutilla, Santa Ana, Progreso, Cerecita, kilómetros 20 y 30.