Luigi Lantermo: “Los permisos municipales nos frenaron y eso desmotiva”

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Luigi Lantermo: “Los permisos municipales nos frenaron y eso desmotiva”

Latermo pretende convertir no solo la zona rosa, sino todo el centro en un enorme centro comercial. Quiere que los turistas que se bajan de los cruceros recorran desde el Malecón a Boyacá y desde la avenida Olmedo a Las Peñas.

“Con el Comité buscamos apoyar al vendedor, al pequeño empresario, al ciudadano común, que son quienes hacen esta ciudad”, Luis Lantermo.

En el piso 31 del Bankers Club este licenciado en Ciencias Políticas y promotor inmobiliario nos recibió. Eran las 15:00 del viernes. Y allí, ante la vista panorámica de Guayaquil, habló de las trabas que ha tenido el Comité para hacer viables sus gestiones. Dio a conocer también sus metas, el anhelo de convertir al centro de la ciudad en un bulevar, similar al que tiene Miami y países de la región como Colombia, Chile y Perú.

- Lanzaron un Comité ProCentro con una ceremonia pomposa en 2013, ¿qué han logrado en cuatro años?

- Siendo autocríticos, no todos los objetivos. Logramos que se hable del tema en la sociedad y que los artistas de Las Peñas y artesanos de la calle Loja estén dispuestos a ser parte del proyecto. Logramos que la calle Panamá en el 2015 se convierta en una galería de artes plásticas, momentánea. Logramos lanzar proyectos, crear iniciativas y consolidamos ideas. Lastimosamente estas no fueron del todo apoyadas.

- El día del anuncio de la creación del Comité, una entusiasta Gloria Gallardo alabó su iniciativa y aseguró que sería respaldada por el Cabildo, ¿qué aportes les ha dado esta entidad? Cuando dice que ciertas ideas no fueron respaldadas, ¿se refiere a que no lo fueron por el Municipio?

- Transformar ciudades es un proceso bastante complejo en el que intervienen muchos factores. Hemos hecho gestiones con el alcalde y algunas, como la exhibición que hicimos, fueron apoyadas por él. Pero la estructura municipal obedece a conceptos anteriores. Hemos tratado, por ejemplo, de sugerir cambios en las ordenanzas para que acciones como las que proponemos se hagan realidad.

- Se refiere a la peatonización de la calle Panamá y a la exhibición de artistas a la altura de Pichincha y Chile...

- Exacto. Nosotros queríamos colocar un stand de artistas en ese lugar y desde la calle Chile hasta el Centenario engalanar los establecimientos comerciales para que la gente camine, compre, coma, vea. Queríamos sembrar esa cultura de ferias que en otros países es un éxito, pero aquí no se logró.

- ¿Por qué?

- Porque no obtuvimos los permisos municipales y llegó un momento en el que no quisimos ya insistir. Se había dicho que las calles las queríamos para nuestro uso, que teníamos fines políticos, que buscábamos protagonismo cuando nada de eso era cierto. En fin todo quedó en nada.

- Si las obras que proponen, tal como lo explican, reactivaría el centro, ¿cuál es la razón por la que el Municipio los frena?

- No tengo una respuesta. Yo quisiera pensar que es porque esta nueva forma de trabajar, entre las autoridades y las empresas privadas, está todavía en proceso de gestación en nuestro medio. Quiero suponer que la política y la transición del Gobierno ha obligado al Municipio a atender temas y problemas más importantes que el nuestro y que debieron sacar a flote. Quiero suponer que a nuestras ideas no les ha llegado el tiempo de madurar.

- Pero ustedes como Comité mantuvieron reuniones varias veces...

- Por supuesto, hasta hace un año, pero allí ya noté a la institución algo distante.

- 25 nombres se enlistan entre los miembros, ¿cuántos continúan? ¿Qué aportes han entregado?.

- Todos continuamos y todos han dado aportes. Tenemos gente brillante, el nervio de Guayaquil, que han lanzado ideas como la de colocar bicicletas municipales y construir edificios de parqueos. Sin embargo, ninguna de esas pudo salir a flote por razones similares. Pero si a Dios le tomó siete días crear al mundo, no vamos a pretender que los proyectos de este Comité van a surgir de la noche a la mañana. Vamos a seguir peleando.

- ¿Con qué frecuencia se reúnen?

- Llevamos semanas sin hacerlo.

- ¿Semanas? ¿Cuántas?

- Algunas. Pero con los reportajes que EXPRESO ha sacado sin embargo nos hemos motivado. Hemos decidido no bajar los brazos, seguir adelante, volvernos a reunir. Con la crisis que ha tenido el país, hemos tenido tantos problemas para producir y ‘parar la olla’ que hemos tenido que enfocarnos también en lo nuestro. Por otro lado, el hecho de que nuestras ideas no se hayan cristalizado también nos han desmotivado.

- Esto quiere decir que alguna vez quisieron tirar la toalla...

- Quiere decir que nos ganó, por ratos, el negativismo. Sentimos que aramos en el mar.

- El presidente del Comité, Nelson Guim, admitió que pidieron ayuda a los ministerios de Cultura y Turismo, Policía y Agencia de Tránsito. ¿En qué consistieron estos requerimientos?

- Efectivamente nos reunimos con todos y debo reconocer que, en su mayoría, tuvieron buena actitud y predisposición con nosotros. Los ministerios de Turismo y Cultura, por ejemplo, nos abrieron todas las puertas. Con ellos se planteó la idea de reactivar la zona rosa, hoy olvidada. Quisimos peatonizarla. Pero cuando ya se necesitaba que abran o cierren alguna calle para hacer exhibiciones nos topábamos con un muro. Los permisos no dependían de ellos.

- Con las instituciones entonces no se llegó a nada...

- Lastimosamente no. Con la policía hablamos para dar seguridad a los peatones, turistas o locales. Con la empresa eléctrica buscábamos iluminar el lugar a fin de que haya más seguridad. Con los artistas que allí trabajan hablamos para que expongan su arte al aire libre. Y a los dueños de bares y demás espacios de entretenimiento, les propusimos modificar horarios, capacitarse, ofrecer servicios nuevos. Todos aceptaron porque quieren trabajar. Pero el proyecto quedó en ‘stand by’ (receso) por falta de apertura.

Con la peatonización, Latermo, quien fue representante del New York Times en Ecuador, pretende darle categoría y ‘caché’ al sector. Busca convertir no solo la zona rosa, sino todo el centro en un enorme centro comercial. Quiere que los turistas que se bajan de los cruceros, gestión que aplaude al Municipio, recorran desde el Malecón a Boyacá y desde la avenida Olmedo a Las Peñas, y tal como pasa en el casco comercial de México, lo encuentren todo: arte, gastronomía, cultura, diversión y comercio.

- ¿Seguirán tocándole la puerta al Cabildo?

- Los guayaquileños no bajamos la cabeza, lo seguiremos haciendo, pero no como si estuviéramos pidiendo un favor. Para que estas ideas surjan se debe trabajar en armonía. No intentamos pelearnos con nadie. Queremos aprovechar las distintas opiniones y trabajar.

Perú y Colombia se nos han llevado el turismo. Estamos estancados, sobreviviendo. Hay regeneración urbana, pero necesitamos más.

- Existen arquitectos que afirman que no todo es deber del Municipio. Que el sector privado debe trabajar e invertir en la zona, sobre todo en el aspecto inmobiliario. ¿Por qué no se ha hecho?

- Porque el negocio inmobiliario está parado. La gente no compra, se va del lugar. Hay casas abandonadas, negocios que cambian de domicilio por falta de interés. Si se quedan allí se comen la camisa, nos han dicho. Entonces se debe primero ganar visitantes para que de a poco el centro se reactive, tome fuerza y empiece a crecer.

El contexto

En 2013 un grupo de empresarios creó el Comité ProCentro Histórico y Barrio del Arte de Guayaquil, que tuvo como finalidad reactivar la zona a través de proyectos artísticos, culturales, comerciales. Han pasado 4 años y la iniciativa no ha terminado de despuntar. El vicepresidente explica las razones a EXPRESO.