Planta. La concesionaria que vende camiones Hino inauguró una planta multiservicios en Quito.

La ‘sobrecarga’ de arancel ralentiza a los camiones

Las salvaguardias que se aprobaron en marzo de 2015 estaban llamadas a disminuir las importaciones y, en consecuencia, a impulsar la producción nacional. Pero el sector automotriz recibió la medida, que gravaba con un 45 % a los camiones, con increduli

Las salvaguardias que se aprobaron en marzo de 2015 estaban llamadas a disminuir las importaciones y, en consecuencia, a impulsar la producción nacional. Pero el sector automotriz recibió la medida, que gravaba con un 45 % a los camiones, con incredulidad. El gerente de la Asociación Ecuatoriana Automotriz, Manuel Murtinho, auguraba hace 14 meses que el resultado sería el contrario.

Con el balance de ventas de 2015 y del primer cuatrimestre de 2016, las cifras le dan la razón. El año pasado, se vendió un 29 % menos en camiones respecto a 2014, y la pendiente ahora es más pronunciada. Entre enero y abril de este año las ventas de vehículos de carga pesada han caído un 67,2 % frente al mismo periodo del año pasado, cuando aún no se sentían las salvaguardias en el sector. De hecho, en marzo, cuando las sobretasas estaban a punto de ver la luz, las ventas se dispararon un 40 %. La caída fuerte empezó a sentirse desde junio, gracias a los inventarios existentes.

“Las empresas que traían camiones han pasado a vender dos o tres unidades, cuando antes eran 14 o 15 al mes. Es una situación muy compleja que tratan de sobrellevar mejorando los servicios de talleres y repuestos”, explica Murtinho a Diario EXPRESO.

Este panorama, reconoce, se ha traducido en eliminación de personal. Aunque la concesionaria Teojama Comercial, que vende camiones de la marca Hino, dice que no ha prescindido de ningún empleado. Pero sí reconoce la angustia por la que pasa el negocio y la apuesta por los servicios posventa. Lo cuenta en una entrevista con este Diario.

Las salvaguardias encarecieron tanto a los camiones que se compraban en el exterior (hasta 90.000 dólares, según cálculos realizados en el momento de la imposición de la medida, que ahora ha sido prolongada un año más), que el negocio no ha podido afrontar la ya deteriorada situación económica.

Los camiones son bienes de capital para un sector, el de la construcción, que también sufre la estrechez de la crisis. “Ha bajado mucho la obra pública y ya no se hacen tantas carreteras”, apunta el gerente de la Asociación Automotriz.

Y además son parte de la industria automotriz que, como ya se ha contado en estas páginas en meses anteriores, ha visto sus ventas reducidas a la mitad este año y ha despedido a mucho personal, pese a que las empresas han tratado de llevar los despidos con discreción.

Además, el negocio ya arrastraba un retroceso del 32 % el año pasado frente a 2014.