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‘Malls’, sociedad y economia

Los centros comerciales o ‘malls’, desde que nacieron en 1979, tanto en el país cuanto en la ciudad, se han constituido en mercados y en lugares socioculturales que convocan y atrapan a los consumidores.

En Ecuador, desde hace algunas décadas se inició la dinámica acelerada de estos centros comerciales. Sus diseños arquitectónicos modernos llaman la atención. Y mucho más la visión de la rica heterogeneidad que tienen y exhiben al ofrecer productos, servicios y cualquier otra forma bajo la cual se puede expresar la vida comercial.

Algunas personas suelen decir que los ‘malls’ son microsociedades en las cuales los ciudadanos de hoy se encuentran a las que concurren en todo momento. De hecho, se han constituido en inmensos y numerosos espacios de socioeconomía, que están en cualquier sociedad y en las zonas de mayor concentración humana. Si ayer eran sitios reservados para la clase media, alta y superior, actualmente ya no es así.

La urbe tiene hoy 55 ‘malls’. Están ubicados en la amplia topografía de Guayaquil. No únicamente en los barrios exclusivos de los sectores de mayores ingresos económicos. Se han construido de todo y para todos. Clase media, alta, baja, etc. Por eso se los puede ubicar en los cuatro puntos cardinales de la ciudad.

Es singular la incidencia de este tipo de macromercados sociales. Surgieron al calor de la modernidad y del impulso de la petroeconomía, hasta constituirse en sitios de sociabilidad, cultura y distracción, para la visita de familias y ciudadanos. Su actividad se da no solo en los fines de semana sino en días ordinarios. Se pueden ver grandes núcleos urbanos concurriendo a ellos a demandar y adquirir los productos y servicios que ahí se ofertan.

Hoy, en medio de la crisis, estos 55 centros comerciales de Guayaquil han diseñado curiosas estrategias para sobrevivir y neutralizar los efectos que la contracción de la economía les ha generado. Sin embargo, la huella de la recesión se nota en ellos. En algunos hay locales cerrados, otros en reducción.

Es singular que la vida urbana de Guayaquil también pueda ser comprendida desde estos inmensos, dinámicos y modernos comercios. Lo es porque parte importante de la sociabilidad actual se crea y recrea en esos lugares. En nuestros días, la juventud les da nueva tónica, pues acude masivamente a ellos, con sus modas y demandas.