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Las lluvias, un balde de agua fria al comercio
Restaurantes, bares y otros negocios sienten la ausencia de los clientes. La incomodidad y las anegaciones son los principales problemas

Son las 14:00 de un día laboral ordinario y Javier Cuesta, administrador del restaurante Ochipinti Jr., ubicado entre las calles céntricas de Los Ríos y Alcedo, limpia los cangrejos para la venta nocturna. No hay día, ni en los más bajos, en que venda menos de 600 crustáceos. Sin embargo, la noche de ese martes, como muchas otras de la presente estación, el invierno aguó sus planes: Uno de los fuertes aguaceros volvió a anegar a Guayaquil, dejando a los negocios como el de Javier, ‘varados’ con la mayor parte de sus platillos.
A solo tres cuadras de este restaurante, podían observarse calles anegadas por el agua, lo que a decir de Cuesta, constituye el principal problema.
El escenario se repite en todos los puntos de la ciudad.
Al norte, en Sauces 6, Tatiana Auquilla ya se ha resignado a cerrar con pérdidas su tienda los días en que empieza a llover. Según comentó, en esas ocasiones el número de clientes se reduce drásticamente de 10 a 1.
“Siempre pasa esto, pusieron un ‘ducto cajón’ debajo de la calle hace más o menos diez años, pero el problema persiste”, expresó.
La despensa de Auquilla es uno de casi un centenar de negocios situados a lo largo de la avenida Gabriel Roldós Garcés. Negocios que ya están acostumbrados a tener que lidiar con las constantes anegaciones.
“En invierno esto es fatal... a lo mucho en 20 minutos todo está inundado”, afirma Alcira Zambrano, propietaria de un gabinete de belleza en esa avenida y quien comparte las quejas con sus vecinos.
Al otro lado de la ciudad (Suburbio Oeste), en Argentina y Gallegos Lara, Danny Rodríguez se arma de paciencia. Es consciente de las incomodidades, pero dice que “una no puede estar un día sin trabajar” y por eso mantiene abierto su puesto de venta de pescado frito, pese a saber que las ventas del día serán menores.
Pero el problema no se limita a los sectores ‘populares’. En Urdesa, en Víctor Emilio Estrada y Laureles, uno de los puntos de mayor plusvalía para los negocios, el dilema es igual.
Así lo explica Diana Cando, administradora del bar Rock and Rolla. “Los carros no quieren estacionarse, obviamente los clientes no bajan... Nos afecta bastante”, explicó Diana, mientras compartía un video que ella grabó, de la última anegación, el pasado martes.
Premio para quien llega con el agua
Ante el azote del clima, algunos bares y restaurantes como La Boca del Lobo The Monkey y Puerta 4, entre otros, han optado por la proactividad, con promociones especiales durante la lluvia.
En Puerta 4 (atrás del Albanborja) se pueden ordenar 20 rollos de sushi más 2 bebidas a $ 20, mientras que en The Monkey (atrás del Mall del Sol), la tercera hamburguesa es gratis. DEMO