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La lluvia trae angustia a unos, alegria a otros

Paradoja de la vida. Mucha lluvia puede traer dolor y angustia; mucha lluvia también puede encender alegrías y alentar esperanzas de mejores días. Eso lo saben bien en Esmeraldas y en Manabí.
Y es que en la llamada ‘provincia verde’, la tragedia se adelantó a la evacuación de 15 familias que habitan en el barrio 20 de Noviembre, del cerro El Gatazo.
La salida de esas familias, acordada en días pasados por el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) de Esmeraldas, debió hacerse de manera urgente, aunque antes de las 06:00 dos viviendas se desplomaron. Sus ocupantes lograron salir ilesos y pusieron sus pertenencias a buen recaudo.
Según informaron desde el COE, técnicos de la empresa de agua potable de la ciudad identificaron un deslizamiento de tierra que no solo pone en riesgo la integridad de los moradores del sector, sino que también afecta una tubería de 800 milímetros. Días atrás hubo un primer daño en este sistema, que ya ocasionó un desabastecimiento del líquido.
Las autoridades acordaron trasladar a las familias en riesgo a los albergues más cercanos, para poder ejecutar obras de mitigación en el lugar.
La otra cara la presentan los habitantes de Ayampe, donde la crecida del río del mismo nombre sorprendió a todos, trayendo esperanza a los miles de habitantes que sufrían la escasez del agua.
Marcelino Catagua, de 75 años, resumió el hecho en una frase: “El cielo apagó nuestra sed con la bajada del río”.
En los cauces de este río hay varios pozos profundos de captación que permitían con dificultad sustraer el liquido vital hasta la planta potabilizadora de agua y repartir a Salango, Puerto López, Machalilla, Río Chico, entre otros sectores de la zona sur de Manabí, donde la sequía había causado gran malestar.
William Cajape, jefe de la Empresa de Agua Potable de Puerto López, indicó que semanas atrás se dio marcha a la construcción de unas albarradas o estanques para retener la poca agua de las lluvias.
Ahora, con la crecida del río esas albarradas desaparecieron y la planta tiene suficiente agua para potabilizar y entregar.
El Oro: quince días seguidos bajo torrenciales aguaceros
Las torrenciales lluvias comienzan a generar estragos en la zona rural de la provincia de El Oro.
La tierra comenzó a ceder por la fuerte estación invernal y los primeros deslizamientos taponaron las vías Paccha-Zaruma en Atahualpa; Torata-Saracay, entre Santa Rosa y Piñas; y Piñas Grande, en el mismo cantón, en el altiplano orense.
Las fuertes precipitaciones pluviométricas golpean desde hace quince días a los catorce cantones de esta provincia.
Asentamientos humanos y agrícolas en la zona rural de Atahualpa, Piñas, Zaruma y Portovelo, estos últimos donde prevalece la actividad minera, sufren los estragos del invierno.
Mientras, en la parte baja, los cantones más golpeados son Huaquillas, Arenillas, Las Lajas, Santa Rosa, El Guabo y Machala.
Las lluvias en la provincia han sido constantes y en ocasiones, una acción destinada a ayudar a una ciudad ha afectado a otra, como sucedió cuando el muro del río Pital protegió a Santa Rosa pero afectó a buena parte del cantón Machala.
En tanto que en Puerto Bolívar, voluntarios de la Secretaría de Gestión de Riesgos (SGR) apoyaron en evacuación de afectados por lluvias hacia el Colegio 9 de Octubre.
El sistema ECU-911 recomendó a los conductores de carros livianos y pesados circular con precaución, de manera especial en los lugares vulnerables a deslizamientos. MG