Captura. López (c), quien ocupa una banca en el Parlasur, en custodia.

Lluvia de dolares en un convento argentino

Si algo faltaba a las causas por corrupción que enfrentan exfuncionarios kirchneristas era una detención “cinematográfica”, como la definió el gobierno de Mauricio Macri.

Si algo faltaba a las causas por corrupción que enfrentan exfuncionarios kirchneristas era una detención “cinematográfica”, como la definió el gobierno de Mauricio Macri. El guion: millones de dólares no declarados y una operación oculta de madrugada. El personaje en cuestión se llama José López, secretario de Obras Públicas durante los 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Krichner y mano derecha del exministro de Planificación, Julio De Vido. El lugar: el Monasterio Nuestra Señora de Fátima, en las afueras de Buenos Aires. López detuvo su auto junto al alambrado que rodea el convento y arrojó dentro siete bolsos con dinero y joyas.

“Son 160 bultos de billetes, lo estamos contando aún. Hay dólares, euros, yenes y una moneda de Qatar que no sabemos cuánto vale”, dice Cristian Ritondo, ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, controlada por el macrismo, que ofreció una rueda de prensa sobre un caso que consolida la peor imagen de la corrupción kirchnerista.

También encontraron una carabina Sig Saguer calibre 22, considerada un arma de guerra. El movimiento llamó la atención de un vecino que avisó a la policía. Después, todo fue sorpresa. Macri se enteró durante la reunión de los martes con sus ministros que López estaba preso y las circunstancias de la detención. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que estaban “sorprendidos” por una “situación de película”.

José López es un personaje conocido en los tribunales, donde se enfrenta a una causa por enriquecimiento ilícito. Pero también en la política, donde se ha mantenido activo gracias a un asiento como parlamentario del Parlasur. Néstor Kirchner lo puso a cargo de la Obra Pública el 25 de mayo de 2003, el primer día de su Gobierno. Y allí se quedó hasta el 10 de diciembre de 2015, el último día de su esposa y sucesora. Una relación personal con Néstor lo encumbró desde la secretaría de Obras Públicas en 1991 en la ciudad de Río Gallegos, en Santa Cruz, hacia un puesto clave en el manejo del dinero a nivel nacional. Como segundo de De Vido, otro superministro que también ocupó su cargo durante 12 años, tuvo a su cargo el reparto del presupuesto oficial entre las empresas contratistas.

“Esa masa de dinero tiene que tener algún vínculo con los hechos que se están investigando. Teníamos pocas cosas y teníamos información de cuentas en el exterior, de empresas vinculadas a López”, dijo el fiscal Federico Delgado, a cargo de la causa, quien consideró la detención una buena noticia.

El lugar elegido por López para ocultar su dinero no podría ser mejor. El Monasterio, del que el exfuncionario y De Vido era habitués, se encuentra en una zona residencial de casas quintas, con pocos vecinos. Hasta abril de 2015, el convento estuvo a cargo de monseñor Rubén Di Monte, cercano al kirchnerismo. Al morir el cura, en el predio solo quedaron una monja de 95 años y otra mujer de compañía. Hasta allí llegó López antes del amanecer y al no tener respuesta desde el interior decidió arrojar su dinero sobre el alambre perimetral.

El ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, relató que cuando la policía encontró a López, este “quiso sobornar sin éxito a los efectivos y luego le dijo a las monjas que los policías le querían robar la plata que había llevado a donar”.

López “no era una persona menor, manejaba lo que fue la obra pública, un área donde había problemas de transparencia y corrupción”, dijo Peña. “Ahora queda esperar las explicaciones [de López] sobre qué hacía en ese lugar, de qué era la plata que tenía y el arma de guerra”, agregó. Todo indica que la película acaba de empezar.