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“Se que tienes miedo, pero estoy aqui para cuidarte”
La tierra aún tiembla, las familias aún sienten dolor. Grandes y chicos sienten miedo. Aún no hallan forma de recuperarse. La ira, la desesperanza y la angustia están latentes. En su mayoría, las víctimas directas de la tragedia (aquellas a las

La tierra aún tiembla, las familias aún sienten dolor. Grandes y chicos sienten miedo. Aún no hallan forma de recuperarse.
La ira, la desesperanza y la angustia están latentes. En su mayoría, las víctimas directas de la tragedia (aquellas a las que el sismo les arrebató parte de sus vidas) y las indirectas (las que no residen en la zona cero) no saben cómo actuar.
Lo más fuerte ya pasó, es la frase que a diario se repite. “¿Me podré levantar?” Es una de las preguntas que ayer dos expertas chilenas, invitadas por la Universidad Casa Grande y la Fundación Innovación y Desarrollo, respondieron en el Centro de Convenciones de Guayaquil.
Ellas, las psicólogas Ana María Arón y Andrea Machuca - investigadoras y especialistas de la Universidad Católica de Chile- fueron las ponentes de la conferencia ‘Acompañamiento psicosocial en situaciones de catástrofe’. Un acto que tuvo como finalidad abordar el tema de cómo proteger la esfera emocional de los damnificados del terremoto, y poner en contexto a los asistentes con las metodologías de trabajo y estrategias aplicables a grupos afectados.
La cita se desarrolló en el Salón Los Presidentes. Representantes de diversas organizaciones públicas, privadas y oenegés estuvieron entre los presentes. Todos escucharon atentos los puntos tratados, en especial aquellos que hicieron énfasis en las secuelas. En el estrés postraumático severo, la ansiedad crónica generalizada y el desgaste emocional que se tiende a sentir en el trabajo, la escuela o en el hogar.
Superar el trauma que dejó el terremoto es un proceso bastante complejo y toma tiempo,dijeron. ¿Qué hacer? Compartir los sentimientos y pensamientos con otros, de ser posible hasta que no se tenga nada más que decir, evitará caer en depresión y ayuda a entender lo que pasa.
“Tras el impacto uno se altera, confunde y se siente incapaz de levantarse..., Mas, todo pasa. Es normal”, dijo Arón. La clave está en mantenernos unidos: en buscar ayuda en la comunidad, no aislarnos, procurar retomar actividades que signifiquen sentirnos útiles, y tomarse el tiempo necesario para llorar. Para sacar los escombros del alma”.
En cuanto a los niños, ellos necesitan recrear el desastre con juegos, pinturas y dibujos, sugirieron. Eso, además del contacto físico y las caricias, les dará soporte. Tranquilidad. “Sé que tienes miedo, pero estoy aquí para cuidarte”, concluyó Arón, es la expresión que los hará sentirse tranquilos. Las palabras que día a día los padres deberán pronunciar para que los pequeños logren levantarse y sean capaces de continuar. DSZ