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“Que no robe ni deje robar”

Si Bolsonaro no es ladrón, como dicen, ojalá que no robe pero que tampoco deje robar. Cuántos de sus colaboradores han de haber estado esperanzados en el lleve y ahora se sentirán frustrados; “ilusión perdida”, como el valsecito añejo. Ahora le ven todos los defectos pero yo me acuerdo que muchos politólogos decían que aquí se necesitaba un Pinochet para que erradique la corrupción y aprobaban sus métodos. Con el ejemplo de Bolsonaro, ojalá que se desarraiguen en el pueblo esas creencias generalizadas de que todos los políticos son pillos y que la corrupción es parte de la política. Nadie es perfecto, todos tenemos defectos; que sea lo que sea Bolsonaro, con tal de que no robe.

Miguel Ulloa Paredes