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“Ni tanto que queme el santo, ni tan poquito que no lo alumbre...”
E l lunes se cumplió un mes del terremoto del 16A, el cual sirvió para que en el Ecuador se experimente y desarrolle el sentimiento de solidaridad interna, tema que se convirtió en referente en la región.
Como medida económica se conoció que las sabatinas se financiarán con donaciones que harán miembros del oficialismo. Cada quien con su dinero puede hacer lo que desee, lo cual no preocupa debido al tan sonado eco de la transparencia. De manera obligatoria se conocerán los nombres de los aportantes y acto seguido, el sector de oposición, analizará quiénes son ellos y solicitará la justificación del origen de los fondos. En fin, cada quién tendrá labor que hacer.
La refranera popular dice: “Por mucho alumbrar al santo, a veces se lo quema”. Como analista sugiero la conveniencia o no, según el momento para “x” o “y” cosa, al efecto de no convertirla después en “pólvora mojada”, es decir, sin efecto, o lo que es peor “golpe de bumerán”.
Si observan el día de la transmisión en diferentes sitios del país, los televisores están encendidos pero el volumen en cero. Un día, al ver eso, pregunté al dueño del local, por qué hacen eso y su respuesta fue: “para que vean que sí los vemos pero no los escuchamos, usted sabe”. Esa respuesta revela hartazgo, descontento. Mi padre decía: “el electorado es todos y no es de nadie” La rutina mata aquí y en Marte.
Ing. Isabel de Cordovez