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“No hay que dejar vencerse ni caer”

La situación económica que se vive en el país, y con mayor intensidad en el sector cafetalero no amilanan al empresario guayaquileño Jorge Salcedo. Tras más de tres décadas haciendo empresa sabe que las oportunidades nacen para quienes las persiguen.
El mercado local, dice, fue lo que permitió en el 2015 mantener la facturación de Solubles Instantáneos, aquella empresa que su padre fundó en 1960 y que llegó a convertirse en una de las tres exportadoras de café que ha tenido el país (después de El Café y Gusnobe). Salcedo, de 62 años, cuenta que el año pasado no hubo motivación para despegar con ventas internacionales. De hecho, explica, sus envíos externos cayeron hasta un 15%, afectados también por la escasez de materia prima que hay en el país, por la baja demanda y la fuerte competencia que existe a nivel internacional. “Pero a esa situación le hemos iniciado la lucha. No hay que dejar vencerse ni caer”, dice Salcedo.
En su planta ubicada en la av. Carlos Julio Arosemena, Salcedo muestra ser un hombre de estrategia. Por años esta industria viene quejándose de la falta de café nacional para poder procesar. La única opción que le queda al sector es traer la materia prima de afuera, pero a precios que les hace perder competitividad. Por ello, desde el 2015 Solubles Instantáneos decidió actuar. Desde ese año, explica este empresario, viene apoyando un proyecto, junto a Dublinsa, que busca motivar la siembra de café nacional y a que más pequeños agricultores apuesten por este cultivo. El plan inició con la siembra de 60 hectáreas de café en Santa Elena y aunque los resultados pueden ser mínimos en los primeros años, se intenta que este sea el inicio de la solución al problema de insumos.
En la parte comercial, dice Salcedo, tampoco han decidido cruzarse de brazos. El año pasado su firma logró procesar unos 100.000 quintales de café, de los cuales el 52% se exportó principalmente a países europeos y asiáticos. La meta para este año es mantener el volumen de producción, pero consolidar su presencia en los mercados.
Para hacer frente a la fuerte competencia externa, en Solubles Instantáneos se viene invirtiendo entre $500.000 a $800.000 al año para mejorar en infraestructura y maquinaria que permita a la empresa ser más eficiente. “Este año no vamos a parar”, dice Salcedo. “Debemos seguir mejorando porque nuestros compradores son sumamente exigentes”.
Uno de ellos es Japón. Con orgullo, recorre y muestra detalles de su planta que funciona bajo parámetros establecidos por el país asiático. En ella, dice, está trabajando la tercera generación: entre ellos un sobrino y sus dos hijos, Jorge y Roberto. “Nuestro anhelo siempre será seguir creciendo. Con esta nueva generación llegarán innovaciones y cambios”, sostiene este empresario. La idea es seguir ofreciendo al mundo un café que refleje ese trabajo y que algún día llegue a ser reconocido bajo una marca propia.