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“Los guayaquilenos no somos xenofobos, sino abiertos a la migracion”
Mientras caminaba al pie de la Catedral Metropolitana, en el centro de Guayaquil, escuchaba a los vendedores ambulantes de diversos productos como guachitos de lotería, diarios, helados de naranjilla y coco, agua embotellada y limonada fría. De repente percibí que alguien vendía algo que nunca antes había escuchado por las calles de mi ciudad: el ‘papelón’.
Intrigado por este producto pregunté al joven que lo vendía ¿de qué se trataba? Él me respondió que el papelón es una bebida fría que preparan en su natal Venezuela a base de lo que nosotros conocemos como raspadura o panela y limones. Agregó que a mas de ser energética era muy refrescante y que debido al fuerte calor guayaquileño le iba muy bien con las ventas.
Recordé entonces que en mi niñez me llamaban la atención las expresiones ‘eco’ y ‘guarda’ que no son otra cosa que ‘exactamente’ y ‘cuidado’ y fueron parte de las expresiones que adoptó la generación de nuestros padres y abuelos ante la migración italiana a Guayaquil.
Ahora seguramente adoptaremos el ‘papelón’ como una bebida y expresión nuestra, comprobando que los guayaquileños no somos xenófobos, sino; muy al contrario, totalmente abiertos a las migraciones externas, sus expresiones y gastronomía propias. Con seguridad nuestra ciudad también influirá positivamente en estos nuevos migrantes.
Gustavo Rivadeneira Romero