“Escandalo y corrupcion K”
La corrupción es uno de los más graves problemas que afectan a la sociedad. José Francisco López, exsecretario de Obras Públicas del kirchnerismo, sorprendió al mundo ejecutando un acto con ribetes de película de ficción, pues lanzó 160 bultos de billetes, aparte de joyas y relojes de marca, hacia el interior de un convento de monjas de un sector de la ciudad de Buenos Aires.
Las monjitas que habitan en ese convento debieron haber creído que se trataba de un milagro, pero no era tal, sino que un exfuncionario de Néstor y Cristina Kirchner -que posiblemente con el afán de hacer desaparecer de su poder esta exorbitante suma de dinero, por la que no podría probar su origen lícito- se vio obligado a hacer lo que hizo.
A nadie puede ocurrírsele que esto es una invención de periodistas o de líderes de oposición, ya que se trata de un acto ejecutado por un alto miembro de los gobiernos de los Kirchner. Es innegable que los corruptos son los primeros violadores de los derechos humanos, entre otros aspectos. López, autor de semejante acto, se encuentra tras las rejas, y como era de esperarse en casos de esta naturaleza, en un principio intentó decir que estaba loco, posiblemente con el propósito de buscar la inimputabilidad por su estado mental. Pero ningún loco, por loco que esté, puede tener en su poder los 8 millones de dólares que le fueron confiscados a él.
La justicia Argentina debe realizar una investigación a fondo para encontrar a otros autores materiales e intelectuales en las alturas del poder porque, como muy bien lo anotan analistas argentinos, es muy difícil que Cristina Kirchner no haya conocido lo que José Francisco López hizo para tener en su poder tan astronómica suma de dinero.
Esto que acaba de suceder en Argentina ha estremecido la conciencia de la gente decente, que comprende bien que hasta tanto no se empleen medidas coherentes y suficientes para combatir la corrupción en los cuatro puntos cardinales de la tierra, Sodoma y Gomorra irán quedando “patuchas” ante la descomposición ética del momento en el que vivimos.
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