El “brexit” y el futuro de Europa

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El “brexit” y el futuro de Europa

El “brexit” y el futuro de Europa

En mi opinión, el Reino Unido tenía con la Unión Europea el mejor arreglo posible: era miembro del mercado común sin pertenecer al euro y había conseguido otras exenciones a las reglas. Pero eso no bastó para evitar que el electorado británico votara por la salida del bloque. ¿Por qué? La respuesta puede hallarse en las encuestas de opinión realizadas los meses previos al referendo por el “brexit”. La crisis migratoria europea y el debate por el brexit se reforzaron mutuamente. La campaña por el “leave” (la salida de la UE) explotó el empeoramiento de la situación de los refugiados (con atemorizadoras imágenes de miles de solicitantes de asilo concentrados en Calais y desesperados por entrar al RU a cualquier costo) para atizar el temor a la inmigración “descontrolada” desde otros países de la UE. Y las autoridades europeas demoraron decisiones importantes sobre la política de refugiados para no incidir negativamente en el referendo británico, lo que perpetuó escenas de caos como la de Calais. La decisión de la canciller alemana Angela Merkel de abrir las puertas de su país a los refugiados fue un gesto inspirador, pero sin la suficiente reflexión, que no tuvo en cuenta el factor de atracción. Una súbita afluencia de solicitantes de asilo trastornó la vida cotidiana de la gente en toda la UE. Además, la falta de controles adecuados creó un pánico que afectó a todos: a la población local, a las autoridades a cargo de la seguridad pública y a los refugiados mismos. También facilitó el veloz ascenso de partidos xenófobos antieuropeos, como el Partido de la Independencia del RU, que lideró la campaña por el “leave”, mientras los gobiernos nacionales y las instituciones europeas parecían incapaces de manejar la crisis. Ahora el escenario catastrófico que muchos temían se materializó y la desintegración de la UE es prácticamente irreversible. A la larga puede que la salida de la UE deje al RU relativamente mejor que otros países o no, pero en el corto a mediano plazo su economía y su pueblo van a sufrir considerablemente. Y es seguro que el proceso estará cargado de más incertidumbre y riesgo político, porque lo que estaba en juego nunca fue simplemente alguna ventaja real o imaginaria para el RU, sino la supervivencia misma del proyecto europeo. Asimismo, es posible que el RU tampoco sobreviva. Es de esperar que Escocia, donde el voto por la permanencia en la UE obtuvo una mayoría abrumadora, haga otro intento de independizarse, y algunos funcionarios en Irlanda del Norte, cuyos votantes también respaldaron el “remain”, ya pidieron la unificación con la República de Irlanda. Por otra parte, es posible que los líderes europeos, preocupados por disuadir a otros Estados miembros de seguir el ejemplo británico, no estén dispuestos a ofrecer al RU condiciones que hagan menos dolorosa la salida del bloque, pero las derivaciones para Europa pueden ser mucho peores. Las tensiones entre los Estados miembros alcanzaron un punto crítico, no solo en relación con los refugiados, sino también por las dificultades excepcionales entre los países deudores y acreedores dentro de la eurozona. Nada de esto es buen presagio para un programa serio de reformas en la eurozona, que debería incluir una auténtica unión bancaria, una unión fiscal limitada y mecanismos de rendición de cuentas democrática más sólidos.

Los que creemos en los valores y principios que la UE encarna debemos agruparnos para salvarla, reconstruyéndola por completo. A medida que se revelen las consecuencias del “brexit”, cada vez más gente se nos unirá.

Project Syndicate