La larga duracion

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La larga duracion

Este es un concepto del historiador F. Braudel. Guayaquil es una urbe, sociedad y proceso-producto de un colectivo humano que se despliega en un ciclo de larga duración. Así se explican sociedades y civilizaciones que con sus mutaciones y cambios se prueban y refrendan a la vez como variación y constante. Eso es históricamente Guayaquil.

El mes de julio es adecuado para repensar el ser urbano de nuestra ciudad, construido en complejos procesos socioeconómicos, geopolíticos, culturales y étnicos. Cada momento histórico se cristaliza y expresa en estructuras y procesos, en acontecimientos que se anudan en su tejido social. Lo hacen con afirmaciones y posicionamiento en su historia, memoria, recuerdos y relatos.

La pregunta sobre su fundación española no nos debe remitir a pasados y memorias del ayer, reales e imaginadas, sino a su permanencia, continuidad y proyección. No se puede creer que el macrorelato de ella se agote en el tiempo lineal y homogéneo, de 1535 al 2018. Pensar así es dejarla en el tiempo tradicional, que se hace, se disfruta y se aprende-repite en crónicas que la dejan en el pasado consumado. Esto hace necesario que los guayaquileños -y también los que no lo son, pero que se adhieren y la viven con pasión guayaca-, de ayer y los de mañana, no la reflejen en las crónicas de su fundación y traslados. Hay que tener el cuidado de no reducirla a historias y relatos glorificadores.

De ahí que sea necesario afirmar y sostener que Guayaquil es una construcción social y humana. Un proceso inacabado que se despliega históricamente en múltiples y complejos factores y procesos socioeconómicos, étnicos, culturales, etc. Todos permanentes y de larga duración.

Ese ser urbano (rural, negado y omitido) solo se puede conocer cuando la comprendemos como una consistente sociedad que se legitima y refrenda en un tiempo social prolongado, más allá de 1535 a 2018. Lo hace, crea y recrea, en y por medio de sus estructuras, procesos y la praxis humana de sus ocupantes (ciudadanos o no). Es así porque Guayaquil es básicamente historia social en construcción. Es un colectivo humano renovado y de continuidad que se afirma, pervive y proyecta en su ciclo de larga duración.