Su historia se remonta al siglo XIX, cuando el predio —entonces conocido como El Rincón— fue adquirido por Sixto Liborio Durán Borrero.
Su historia se remonta al siglo XIX, cuando el predio —entonces conocido como El Rincón— fue adquirido por Sixto Liborio Durán Borrero.ARCHIVO

La historia de la hacienda La Clementina: de cultivo próspero a crisis de seguridad

La propiedad fue adquirida en 1978 por Luis Noboa Naranjo, quien impulsó su expansión como una de las más grande del país

Su historia se remonta al siglo XIX, cuando el predio —entonces conocido como El Rincón— fue adquirido en 1857 por Sixto Liborio Durán Borrero. Décadas más tarde, en 1922, el empresario Clemente Ballén y Millán le dio el nombre con el que sería conocido a nivel nacional: Hacienda La Clementina. Tras sucesivas ventas a capitales extranjeros, la propiedad fue adquirida en 1978 por Luis Noboa Naranjo, quien impulsó su expansión como una de las haciendas bananeras más grandes del Ecuador, alcanzando más de 12.000 hectáreas y producciones de hasta seis millones de cajas de banano al año

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El punto de quiebre llegó en mayo de 2013, cuando el Servicio de Rentas Internas (SRI) embargó el predio por una deuda tributaria de alrededor de $90 millones atribuida al empresario Álvaro Noboa. La administración pasó luego a una cooperativa de trabajadores financiada mediante un crédito de la Corporación Financiera Nacional (CFN), pero la incapacidad de pago hizo que en 2021 la CFN retomara la propiedad. Desde entonces, el terreno (de unas 10.000 hectáreas) permanece sin un rumbo claro.

La hacienda La Clementina, uno de los predios agrícolas más extensos y emblemáticos del país, pasó en menos de un siglo de ser un motor productivo asociado al cacao y al banano a convertirse en un territorio atravesado por disputas legales, ocupaciones, caída de la producción y una profunda crisis de seguridad que hoy mantiene paralizado su futuro.

El punto de quiebre llegó en mayo de 2013, cuando el SRI embargó el predio por una deuda tributaria de alrededor de $90 millones.
El punto de quiebre llegó en mayo de 2013, cuando el SRI embargó el predio por una deuda tributaria de alrededor de $90 millones.Archivo

Inseguridad y control territorial: el nuevo rostro de La Clementina

En los últimos años, la hacienda experimentó un deterioro que trasciende lo económico. Desde al menos 2023, La Clementina habría funcionado como zona de refugio para estructuras del crimen organizado, particularmente facciones vinculadas a Los Choneros, según fuentes policiales. En operativos por casos de flagrancia, agentes han encontrado vehículos robados, motocicletas y armas dentro del predio, describiéndolo incluso como una “bodega criminal”.

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En La Clementina se hacía explotación de material pétreo

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Pese a esos reportes, la Policía provincial sostiene que no existen denuncias formales ante Fiscalía que permitan desplegar operativos específicos, un vacío que ha contribuido a la falta de control efectivo sobre el extenso territorio. La presencia del grupo criminal conocido como Choneros AK47 también ha sido señalada como un factor que impide la entrada de técnicos para avalúos, un paso indispensable para cualquier intento de venta o remate del bien.

A la amenaza de grupos delictivos se suma la situación social interna: más de 800 familias continúan asentadas de manera permanente dentro de la hacienda. Esto impide dividir o comercializar partes del terreno y mantiene estancado cualquier proceso administrativo. Paralelamente, aunque se registra que en el predio aún se explota banano, cacao y madera de teca, no existe claridad sobre quién controla esas actividades ni cómo se manejan los ingresos.

La Clementina atraviesa en la actualidad un limbo. Su historia empresarial —marcada por el auge del cacao, la consolidación del banano y la presencia de uno de los grupos económicos más influyentes del país— contrasta con el escenario actual: un predio estatalizado, sin capacidad de ser vendido, con presencia del crimen organizado, tensiones sociales internas y producción agrícola bajo interrogantes.

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