Justicia para Carolina Astudillo

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Justicia para Carolina Astudillo

La víctima de la metida de mano en la administración de justicia es Carolina Astudillo, quien pese a ser inocente se encuentra cumpliendo anticipadamente una pena absurda e injusta, que en su caso se convierte en pena de muerte, por adolecer de una enfermedad catastrófica.

Se la acusa de un delito imposible, por la inexistente autorización de una transferencia de dinero en el año 2011, con fondos que hubieren provenido de un supuesto delito de cohecho cometido en el 2014. Cronológicamente, no es posible su realización por la gran diferencia de las fechas, además de que no se ha demostrado que ella haya autorizado la transferencia, ni la ilicitud del origen de los fondos.

El abogado Carlos Luis Sánchez Gaete sostiene que “la Unidad de Análisis Financiero, bajo control del correísmo, forjó un reporte de operaciones inusuales, al que no precedió ninguna asistencia penal internacional, y la Fiscalía General -entonces también controlada por Correa- aseguró y ejecutó la detención, privación de libertad y procesamiento de Carolina Astudillo. El Consejo Nacional de la Judicatura correísta creó el Tribunal Penal de Durán con la consigna de condenarla, y le entregan ilegalmente la competencia de este proceso, dictando una inmotivada sentencia que impuso a una mujer inocente una pena sin precedentes de 17 años de prisión”.

Es necesario que la actual administración de justicia, sin presión ni disposiciones superiores, rectifique en el caso y se revise la sentencia, para que a Carolina Astudillo se le otorgue la libertad.

Parecería que esta causa fuera parte de una estrategia perversa que, acompañada de un proceso de desinformación sistemática, tenía como objetivo encubrir a los verdaderos responsables de la corrupción en el gobierno anterior, como cuando se instruyó a los asambleístas gobiernistas para que no investiguen la corrupción en el sector público, que mejor se le “carguen a las universidades particulares”, y el SRI montó un escándalo nacional al protagonizar un sainete de persecución para desviar la atención ciudadana, tal como lo ha denunciado el exasambleísta Christian Viteri.