Javier Cercas: ahonda en sus secretos familiares

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Javier Cercas: ahonda en sus secretos familiares

La sombra de Manuel Mena siempre rondó la casa de Ibahernando. Nunca fue un secreto, más bien un susurro mencionado de vez en nunca.

Javier Cercas: ahonda en sus secretos familiares

La sombra de Manuel Mena siempre rondó la casa de Ibahernando. Nunca fue un secreto, más bien un susurro mencionado de vez en nunca. El tío que luchó por Franco.

Pero las cicatrices del franquismo dejaron profundas huellas en España, y más aún en aquel pueblo extremeño, de donde salió el joven de 19 años, que murió luchando. Sin embargo, pese a considerarlo una vergüenza familiar, una anécdota que mejor quedaba en el olvido, Javier Cercas quería contar esa historia.

Pasó años sin atreverse. Fue dándole vueltas al tema, primero con su éxito ‘Soldados de Salamina’, publicado en 2001, en el que ahonda en la guerra civil española y luego en ‘Anatomía de un instante’, en el que cuenta el golpe de los años ochenta y las nefastas herencias de la dictadura.

No obstante, llegó. “Este fue el primer libro que yo quise escribir, porque fue la primera pregunta seria que yo me hice. Tiene que ver conmigo, con mi familia, con un pueblo que es el mío. De alguna manera este chico simboliza mi peor herencia, la peor herencia de mi familia”, señaló a EXPRESO.

Y es que duda siempre le quedó. ¿Por qué este chico de un pueblo en Extremadura, el primero en estudiar en su pueblo, decidió pelear por una causa que ahora se sabe injusta?

El escritor acepta que tuvo miedo de lo que podía descubrir a lo largo de la investigación familiar que tomó escribir este, el que considera su libro más íntimo.

“He tardado tanto tiempo en escribir esta historia porque no he sido capaz de escribirla. Además, había un problema. Sobre la peor herencia de las familias, de todas, no solo de la mía, flota una especie de neblina. No se habla de las cosas malas, se ocultan. Tenía mucho miedo de averiguar lo que había hecho mi familia, porque lo sientes como si lo hubieras hecho tú. Pero finalmente lo hice porque es una obligación saber en qué consiste esa herencia”.

Pese a esto, Cercas no considera que esta novela recoge un episodio histórico, sino que es más bien un retrato de un pasado con una fuerte incidencia en el presente español.

“La pregunta que hace este libro es ¿qué hacemos con esa herencia, con la mala herencia de violencia que todos cargamos?... ¿La edulcoramos? ¿La enmascaramos?”.

Mantener vivo ese recuerdo, establece, es vital para que no se repitan los errores del pasado y se regrese, como ha empezado a pasar en Europa y América, a la sombra del nacionalismo, el populismo y sus terribles consecuencias. “Los malos políticos siempre dicen que hay que olvidar el pasado y hablar solo del futuro. Es un error enorme. Primero porque el pasado forma parte del presente. Sin aceptar el pasado, que sigue latente, el presente está mutilado. Y por otro lado, la única forma de hacer algo útil con el futuro es tener al pasado siempre presente”.

La historia tiene también un fuerte contenido familiar, un retrato del pueblo humilde de donde el autor salió a los cuatro años y del cual pasó la infancia avergonzándose. Para el lector, esta es una de las características más interesantes, pues se percibe a manera de mirada lejana que estudia el tejido propio que a uno lo construye.

Cercas presentó la novela en Quito y Guayaquil este fin de semana, así como la reedición de su primera novela, escrita hace treinta años. Al preguntarle por su relación con esta primera obra, ríe. “Soy de los pocos que le tiene cariño y aprecio a su primer libro. A mí me ha dado mucho”, aseguró, nostálgico.