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Islam democratico de Sadiq Khan

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El hombre del momento en el Reino Unido, si no en Europa, es Sadiq Khan, paquistaní musulmán recientemente electo alcalde de Londres. Hay varias maneras de analizar su victoria. Su rival conservador le atribuyó en contra, legítimamente, durante la campaña, que Khan tuvo una reunión en septiembre de 2004 con radicales islámicos bajo los auspicios de la organización pro-Palestina Amigos de Al-Aqsa, y una entrevista en 2009 en la TV iraní, en la que comparó a los musulmanes moderados de Gran Bretaña con el “Tío Tom”. También tuvo contacto con personajes repulsivos como Yasser al-Sirri, autor egipcio de una declaración sobre la “muerte honorable” de Osama bin Laden; con Sajeel Abu Ibrahim, militante yihadista que probablemente entrenó a otros en un campo en Pakistán y con Yusuf al-Qaradawi, teólogo basado en Catar y predicador de Al Jazeera, afiliado al ala más radical de la Hermandad Musulmana. Otra manera de ver la elección de Khan es escuchar su respuesta a las acusaciones de un extremismo secreto, explicando que uno no siempre sabe de antemano con quién compartirá un escenario, que la entrevista en la TV iraní fue un error, y en cuanto a al-Qaradawi, que todos, no importan cuan malos sean, tienen derecho a una defensa legal, y que la relación entre ellos siempre fue la de un abogado con su cliente. ¿Verdadero? ¿Falso? Su elección como el primer alcalde musulmán de una capital europea bien vale, si no una misa, por lo menos una reconciliación con los hechos de la vida. El que Khan se distancie tan enfáticamente del mismo movimiento islamista con el que en ocasiones se codeó es, en el peor de los casos, el tributo del vicio a la virtud, y en el mejor de los casos, una negación del hombre que alguna vez fue; ya no exhibe ningún signo de complacencia sobre su pasado ambiguo. Además, aun con contactos posiblemente peligrosos, mantuvo al mismo tiempo una línea firme respecto del principio de que el islam es compatible con un gobierno secular (para Europa ese es un principio necesario) y nunca ha titubeado respecto de las cuestiones críticas de la igualdad legal y práctica para las mujeres o de expresar su consternación ante la creciente cantidad de nicabs y hijabs que hoy se ven por las calles de Londres -que le impiden a la gente, observar, hablar cara a cara. Asimismo, su postura a favor del matrimonio homosexual le ha valido una fetua por apostasía del temible imán principal de una mezquita de Bradford, no ha cedido en estas cuestiones al comunitarismo simplista y está entre los laboristas que han adoptado la posición más noble frente a la ola de antisemitismo que arrasa en su partido. Las últimas semanas parecieron una contienda para ver quién en el Partido Laborista se internaba más en la senda del islamo-izquierdismo que, desafortunadamente, es una tendencia fuerte dentro de la izquierda europea y Khan no ha tenido problemas en expresar una fuerte condena.

La elección de Khan puede y debe ser vista como una clara victoria del islam iluminado frente al islam ignorante, reaccionario e intolerante; como la sumisión del islam ante la democracia.

Project Syndicate

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