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Invierno deficitario
A los graves problemas de inseguridad y de déficit presupuestario derivado de una alta e irresponsable deuda pública, el actual gobierno deberá enfrentar secuelas del cambio climático, con soles caniculares que resecan la tierra, un invierno deficitario en lluvias en la costa -la de mayor producción en el país, lo cual provocará encarecimiento de alimentos-, descenso de ingresos de divisas, caída del PIB y disminución de generación de riqueza.
La falta de previsión y políticas consistentes en materia agropecuaria de anteriores gobiernos, que no dieron la atención que merece este sector, fundamental para la subsistencia de los ecuatorianos, pasará factura al Gobierno. Tan abandonada está la zona rural que se le asigna un exiguo presupuesto y se nombra para dirigir el Ministerio encargado de esta actividad, a personas desconocedoras de la realidad que vive el habitante del campo.
Las manifestaciones realizadas por agricultores afectados por el precio de sus productos y la pérdida de sus cosechas, deben ser analizadas escuchando detenidamente las razones de los reclamantes. No es suficiente argüir que por medio de análisis técnicos se han fijado franjas mínimas y máximas de precios de ciertos productos, pues existen una serie de factores que concurren al reclamo. Cómo entender, a manera de ejemplo, que en Manabí, donde se invierten 3.000 millones de dólares en la reconstrucción por daños causados por el terremoto, no se hayan reparado tuberías y canales de riego cuyo costo, según cifras oficiales, llega a 14 millones de dólares, sabiendo que la provincia tiene limitadas fuentes de agua.
El campesino auténtico no busca dádivas, necesita facilidades para trabajar, líneas de crédito ágiles, que se lo proteja en la venta de sus cosechas, contar con un seguro que garantice su inversión, que se establezcan medidas pertinentes en la comercialización de productos, aranceles que apunten a bajar costos de insumos.
Ojalá esta situación adversa motive el que se acuerden programas de largo aliento, de lo contrario solo quedará repetir que “el campesino depende de los buenos inviernos, porque nunca tendrá atención de los gobiernos”.