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Instantáneas coronavíricas: “Ellos” y “nosotros” son los mismos

El correísmo estrena consigna: “Los corruptos siempre fueron ellos”.  Marcela Aguiñaga goza descargando sobre otros los delitos de corrupción que se imputan a los suyos

Marcela Aguiñaga, legisladora correísta
Aguiñaga. La legisladora correísta tiembla de la dicha vía Zoom.EXPRESO

El correísmo se baja de su propio carro

“No se confundan, los corruptos son ellos”. Puntillosa y modosita, Marcela Aguiñaga vibra (literalmente) ante la oportunidad de descargar en otros los delitos de corrupción que son imputados a los suyos. Estirada en sus maneras, esquemática en sus gestos, la asambleísta del error de buena fe alterna la contracción de los labios en forma de trompita con el mohín horizontal y tieso que le subraya los músculos del cuello y despliega las cejas en forma de gaviota al vuelo por encima de los enormes anteojos de Gatúbela. ¡Cuánto placer le produce fingirse enojada!

Con la pregunta “¿Quiénes repartieron los hospitales?” y la consigna “Los corruptos siempre fueron ellos”, el correísmo pretende bajarse de la camioneta que condujeron durante más de diez años. Pero el periodismo existe y los datos sobre la corrupción en los hospitales (cifras, nombres y, muy importante, fechas) están a la vista de todo el mundo. El portal 4 Pelagatos acaba de publicar un buen recuento.

Los Llerena Candela, parientes políticos de Jacobo Bucaram, han vendido material médico al IESS desde 2012: 7,7 millones en 46 contratos. José Antonio Marazita, jefe del Área de Salud No. 1 durante el correísmo, otro amigo de Dalo Bucaram con casa en Miami, vendió 26,4 millones en 110 contratos con el IESS desde 2013. Su esposa, Carolina Suástegui, a cuya fiesta de cumpleaños asistieron los hijos de Abdalá Bucaram, cobró 3,4 millones por servicios de laboratorio para la maternidad del Guasmo en 2014. Y el mismo Daniel Salcedo, ¿no fue como organizador de espectáculos para la gobernación de Guayas en 2014 que se hizo millonario? ¿No recibió contratos también del Ministerio de Inclusión, de Inmobiliar y del Consejo de Participación Ciudadana entre 2013 y 2017?

Menos enjundia y menos aspavientos debería desplegar Marcela Aguiñaga cuando hable de estas cosas. Que “Los corruptos siempre fueron ellos” es cosa cierta. Salvo que, en su caso, “ellos” y “nosotros” resultan ser los mismos.

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Supuesto documento sobre el reparto de los hospitales.
Documento. Todo el reparto del Estado cabe en una hoja electrónica.EXPRESO

Los inventores del Excel del reparto

El documento no tiene firma de responsabilidad ni sello institucional alguno. Se publicó por primera vez en el portal ElEstado.net, un medio correísta especializado (como todos los de su tendencia) en la publicación de noticias falsas y análisis abstrusos, entre los cuales vale citar aquel en que desmienten “el mito” de la masacre de Tiananmen. De ElEstado.net saltó a Confirmado.net, otro sitio web correísta con menos pretensiones intelectuales pero más bombas noticiosas incendiarias y más calumnias. Y de Confirmado.net, al portal de Pichincha Universal, el medio oficial de propaganda que la prefecta de Pichincha, Paola Pabón, mantiene al aire con dinero público. Los trolls correístas hicieron el resto: el documento se multiplicó en las redes con distintos formatos y diseños.

Como si se tratara de un dato ocioso o irrelevante, ElEstado.net no se dignó a contar a sus lectores de dónde diantres salió el documento, cuál era su origen y su procedencia. Simplemente, dijeron, “llegó a nuestra redacción”. Todo parece indicar que se trata de una falsificación más burda que Marlboro chino.

Se trata de una simple hoja de Excel: el Excel del reparto. En las diferentes columnas figuran, de izquierda a derecha, los nombres de los asambleístas beneficiados, su distrito, el organismo que solicitan (un hospital público en la mayoría de los casos) y el estado de la gestión: por lo general, con letras rojas, la palabra CUMPLIDO, se entiende que añadida al documento por el o los funcionarios del Estado encargados de operar el tráfico de influencias.

El caso es tanto más burdo y más patético cuanto que la información incluida en la hoja (o al menos parte de ella) bien podría ser verdadera. Cómo no será de retorcida la mentalidad de los correístas que, hallándose en posesión de información valiosa y confidencial, lo único que se les ocurre es forjar un improbable documento para darle curso: la administración de todo lo robado vía Excel. Al fin y al cabo, es lo que harían ellos, ¿no?

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