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Inobjetable verdad
Es por todos conocido que la fecundación consiste en la unión de uno de los dos tipos de espermatozoides 22A + X o 22A + Y con el único tipo de óvulo existente 22A + X, que originará a un macho 44AA + XY o a una hembra 44AA + XX, hecho genético absoluto que se cumple desde los albores de la especie humana.
Los escépticos o incrédulos han expresado su rechazo permanente al dogma de la concepción virginal que se obró en la Virgen María, en cuyo embarazo, de acuerdo con la Sagrada Biblia, intervino únicamente ella como madre, habiendo sido el complemento del mismo, el soplo de la voluntad divina que hizo posible el advenimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
Quién podría pensar que la ciencia en su evolución maravillosa podría realizar pruebas de un impacto genético extraordinario y es así que en Israel, un científico, M. Ron Wyatt, hizo examinar a varios científicos y genetistas israelíes, la sangre de N. S. Jesucristo.
Nadie duda de que la sangre seca es sangre muerta y en ese sentido se pueden hacer pruebas en las momias de los faraones; sin embargo, pudiendo determinarse ciertos parámetros como el ADN, no se conocía método alguno que permitiese hacer el conteo de cromosomas en sangre muerta.
Fue a un centro de investigación y les llevó la muestra tomada del sudario y ellos le informaron que iban a reconstituirla y luego la mantendrían a la temperatura corporal, bajo un suave remolino, durante 72 horas.
Lo primero que dijeron era que se trataba de sangre humana y tomando unos leucocitos los sembraron en un medio de cultivo, manteniéndolos en él por 48 horas; los científicos mencionaron que no se lograría nada pues se trataba de sangre muerta. Al examinarla luego, se pusieron a hablar entre sí y uno de ellos dijo: esta sangre tiene solamente 23 cromosomas y la masculinidad provino de la madre y no de varón alguno y preguntaron: ¿De quién es esta sangre? y Ron les respondió: Es de nuestro Mesías.
Con esto queda comprobado que el material genético de Jesucristo fue de procedencia materna y que su procreación fue de origen divino.
Y sigo andando...