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Una innovacion que se inspiro en el amor
Los equipos. Las sillas, fabricadas de tubos redondos de aluminio, uniones plegables DVC, almohadillas y ruedas, cuestan entre $ 40 y $ 120 según su tamaño.

Junior agitaba y movía la cola al escuchar el sonido de la correa. Se encontraba ansioso por salir junto a su dueño, Marcos Lozada, a recorrer las calles y aceras del sur de la ciudad como lo había hecho durante 11 años. Pero esta vez sus patas traseras no reaccionaron y se arrastraba lentamente por el suelo.
El diagnóstico no era bueno y Marcos, preocupado por la salud de su mejor amigo, decidió improvisarle, con tubos de aluminio y materiales caseros, una silla de ruedas terapéutica.
Desde el primer instante el cambio fue evidente. “Apenas subió notamos lo feliz que era y que nuestro Junior había vuelto”, recuerda.
Hoy, el can camina por sí mismo; un milagro para su dueño, que creyó que este no tenía esperanzas.
Pero casos similares al de su amado can motivaron a su creador a continuar realizando esta labor para así devolverle la alegría a otras mascotas que sufren de problemas temporales o permanentes de movilidad. En el país es uno de los pioneros en el diseño de estos productos ortopédicos y, desde 2016, ha construido más de 50.
Cada silla toma un promedio de cuatro días en elaborarse. Los implementos son personalizados y varían según la raza y afectación de la mascota. Se fabrican, indica, acompañado del diagnóstico y recomendaciones del veterinario.
Para Lozada, su mayor satisfacción es saber que mascotas que no se han levantado en meses pueden pararse e inclusivo caminar luego de 10 minutos de colocarse el aparato.
Las sillas tienen un costo de entre $ 40 y $ 120 dependiendo de su tamaño, una diferencia con las que se pueden adquirir en el exterior, que muchas veces superan los $ 600.
Este añade que hay quienes no cuentan con los recursos económicos para adquirir el producto, por lo que realiza donaciones particulares y acoge colaboraciones voluntarias.
El creador comenta que, durante el tiempo que lleva diseñando estos productos, se ha encontrado con historias conmovedoras. “Hace algún tiempo recibí una llamada para la fabricación de una silla de ruedas, sin embargo, el perrito falleció. Le comenté a su dueño acerca de la devolución del anticipo, pero me dijo que espere. Unos meses después me pidió que diseñe otra silla. Fue muy emotivo porque le dio la oportunidad a otro animalito de mejorar su calidad de vida”.
Continuará mejorando sus diseños, dice, y esperando que quienes tienen mascotas con problemas de movilidad escojan esta opción sobre la eutanasia.