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"Yo no hubiera aprobado este modelo de evaluación"

ENTREVISTA: Juan Manuel García, presidente del CACES, explica el sistema utilizado para evaluar a las universidades, aunque se desmarca de este.

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Juan Manuel García ha realizado en lo que va de noviembre la entrega de la Acreditación a las universidades y escuelas politécnicas del país.Cortesía

El presidente del CACES es economista y doctor (Ph.D) en Economía de Recursos Naturales. Ha sido catedrático y directivo de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL).Aunque le correspondió retomar y concluir el proceso iniciado en 2019, y defiende que los resultados obtenidos no se pueden comparar entre universidades ni tampoco con los de las dos evaluaciones anteriores de 2008 y 2013, se declara crítico del modelo utilizado. 

En último caso, si son en total 20 indicadores, debe haber alguna universidad con un mayor número de ‘cumplimientos satisfactorios' que otras, quizá 18 de 20, 15 de 20. Tal vez alguna llegó a 20 de 20. Es decir, más que otras que solo alcanzaron el mínimo de 10.

No, ninguna llegó a los 20. Pero eso también es otra cuestión. Usted podría analizarlo así, pero ¿qué significa eso?, que una universidad como la Central, que tiene 400 años, 46.000 alumnos, 4.000 profesores, que la ley le pide que el 50 % de sus profesores tenga Ph. D., o sea, 2.000, no lo logre. En cambio, una universidad que tiene 1.200 alumnos, 100 profesores y que ha contratado 50 Ph. D., independientemente de dónde vengan, cumple el estándar. Este modelo quitó de los otros algo que era superinteresante, la ponderación.

Pero se puede hacer.

Lo van a hacer. Yo sé que hay algunas universidades que lo están haciendo. A alguna ya le contesté hasta en lo legal y debida forma que me mandó un escrito (con todo respeto a los colegas, pero me daba vergüenza ajena lo que pedían), quería que la denomine algo así como la mejor universidad o la universidad de excelencia del Ecuador... Politécnicas, públicas, universidades grandes, privadas, cofinanciadas... Ese es el problema de cuando quieres mezclar a todos y les metes el criterio de socialismo a todo el mundo: todos iguales, para que nadie discuta.

Este Diario le expresa a García que las anteriores evaluaciones sí le decían al país cuáles universidades estaban mejor en investigación, en infraestructura, en docencia; y cuáles no. Si bien las ubicadas en las últimas categorías podían ser estigmatizadas, por otro lado, las que estaban primeras veían reflejado su esfuerzo y visión. Una posición que, además, coincidía con los rankings internacionales regionales. 

No sé si lo que plantea esa universidad sea un exceso, pero desde otra óptica, la de un estudiante o un padre de familia que buscan una universidad y quieren saber cuáles son las mejores, las evaluaciones anteriores sí les mostraban eso. Era una información valiosa y obligaba a todas a mejorar.

Anote todo lo que usted dice y diga que yo lo dije, porque estoy de acuerdo con eso. Es absurdo no haber tenido un modelo, que no lo elaboré yo, no hubiese dejado que se elabore así, creo que la nueva mayoría que tenemos en el pleno jamás hubiese estado de acuerdo y sí deberían responder quienes hicieron eso, por tres elementos fundamentales: En primer lugar, bajo el pretexto de evitar conflicto, lo que hacen es entrar en un concepto en que homogeneizan a todos, es decir, todos por igual. Y sabemos que en la vida, en las instituciones, en las organizaciones, las diferencias o que el uno sea mejor o peor que el otro no es malo. Lo malo es que impongan un solo criterio y todos tengan que moverse en una sola forma. Eso es lo terrible.

EL DETALLE3'000.000 de dólares le costó al país este proceso de evaluación a las universidades y escuelas politécnicas, según indica el CACES.

¿Y los otros dos elementos?

Segundo, estoy totalmente de acuerdo con los rankings. Es cierto que no estamos tan bien, pero somos un país con un sistema de educación que creo que en los últimos cuatro años logró nuevamente generar autonomía universitaria, generar procesos de consolidación. Las 55 universidades evaluadas se sometieron a un proceso de evaluación y al menos 52 ya tienen procesos de calidad. Que es otra cosa, este es un sistema de aseguramiento de la calidad, no es de medición de la calidad, otra cosa que se cambió en la LOES. Tercero, lo que usted dice es muy cierto: recién salió la última edición del QS Rankings, que es de los mejores, y nuevamente están San Francisco, Politécnica Nacional, Espol, Universidad de Cuenca, UDLA, UTPL, y una sorpresa muy buena, la Unach. Esa es mi propuesta y lo que estoy trabajando con los rectores. No podemos volver a caer en un modelo de evaluación más político que técnico. Tenemos que ir a un modelo de acreditación internacional.

A propósito, tras la segunda evaluación, de 2013, el entonces Ceaaces dijo que la próxima evaluación debería tener indicadores internacionales. Y otro punto que se reclamó desde el principio fue el de universidades que entonces no pasaban de 20 años de creación, de que se las comparara con las que tenían de 50 años para arriba. Pero todos estas experiencias y aspectos no se consideraron ahora. ¿En lugar de avanzar, retrocedimos, nos estancamos?

Un punto corto y un punto largo. Aprovecharon, digo entre comillas esto, la necesidad de la reforma a la LOES en 2018 y quitaron el concepto de evaluación y acreditación de la calidad por el de aseguramiento de la calidad. Y no han definido ni siquiera en la misma institución cuál es el concepto de calidad para la educación superior ni cómo se la asegura. Ponen allí cosas bastante raras de que es una cuestión de evaluación externa, permanente... Bueno sí, ¿pero el cómo?. Nosotros somos los técnicos, deben decirnos cómo hacer las cosas. Segundo punto, me gustaría exponer qué es lo que se debería plantear para el siguiente modelo...

Hágalo. También le iba a preguntar eso...

En primer lugar debemos juzgar la reputación académica de las universidades. La autoevaluación está bien, pero hay que empezar preguntando al de afuera qué tal reputación tengo yo. Qué percepción tienen los otros sobre mi universidad. Punto dos: segunda variable que yo pondría en el modelo: la percepción de los empleadores. Cómo podría seguir sacando a, b. c profesionales, cuando para lo que estudiaste cuatro, cinco años, no llegas efectivamente a trabajar; o cuando los empleadores me dicen, de esa universidad no quiero profesionales de esa carrera. Otra variable: el número de profesores con PhD. También voy a poner en el modelo las citaciones de cada paper o documento científico. Hay redes completas de gente que publica cinco seis artículos con uno al año Y nadie los cita. Entonces para qué quiero eso. El número de papers por facultad. Eso debe darme un promedio. Y compararme con las otras facultades. Redes internacionales de investigación. Pero no las que sirven para ir de paseo. Se necesitan redes reales. Y la otra que es muy importante, el impacto de las universidades en las redes. En las universidades uno encuentra maravillas; es impresionante cómo hemos crecido. Pero el problema es que lo que hacen no lo comunican. No tienen impacto en la web.

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Juan Manuel García asumió la presidencia del CACES en marzo de 2020. El proceso de evaluación se inició en 2019, tras la aprobación del modelo.Cortesía

¿Quién aprobó este modelo de evaluación?

Lo aprobó el CACES. Pero yo no estaba todavía allí. La LOES se reformó en 2018 y el modelo se aprobó en 2019. Yo vine en marzo de 2020.

¿Si no estaba de acuerdo con el modelo de evaluación, por qué no lo paró y lo cambió?

Yo me reuní con absolutamente todos los rectores o con sus delegados, antes de retomar el proceso en mayo. Con todos. Fue cuando yo mostré en la reunión los errores y que las universidades, las más grandes, las con mejor ranking, iban a salir posteriormente perjudicadas con este modelo, fueron quienes reclamaron y dijeron que queríamos alterar el modelo. ¿Sabe por qué no lo podía cambiar? Por una cuestión jurídica: en el momento en que yo cambiaba un ápice del modelo, se podía declarar efectivamente que estaba cambiando las reglas del juego, me demandaban con algún juez, me paraban el modelo y automáticamente salían acreditadas por cinco años más.

Las exigencias para aprobar eran bajas: bastaba con 10 de 20 o menos. No imagino cuál es la situación de las que no acreditaron...

(Suspira) Qué le digo.