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Honrando su palabra
Los recientes allanamientos realizados en diversas ciudades del Ecuador, vinculados a las investigaciones sobre el tristemente célebre caso Odebrecht, han sumergido al país en un mar de conjeturas.
No les resulta fácil a los ciudadanos asumir que siendo la primera lealtad de todo gobernante, la que le debe a su pueblo, el primer mandatario ha decidido honrar su palabra iniciando un combate frontal a la corrupción.
Debido a que el régimen que acaba de concluir dejó devaluada la palabra presidencial, ahora se insiste en mantener una actitud de duda, de suspicacia y aun frente a los hechos constatables, se persiste en el escepticismo.
Lo menos que se especula es que lo actuado ayer lo que persigue es crear una cortina de humo que, sacrificando algunos pececillos permita cubrir a los peces gordos.
Cuando se recuerda que una de las viviendas allanadas es la del contralor general de la República, ausente del país por lo demás, de todos modos se argumenta que eso es producto de la revancha del nuevo fiscal general, en razón de que desde la Contraloría se ha dado a conocer la falta de acción respecto de las denuncias por ella generada.
Así, frente a los argumentos de los incrédulos, lo deseable es que en efecto lo sucedido evidencie, no por raro imposible de darse, un ánimo de ejemplaridad pública.
Si a ello responde lo acaecido, de justicia será respaldar la decidida voluntad de perseguir la corrupción sin otra consideración que el siempre esgrimido pero pocas ocasiones respetado interés nacional.
Reconocer esa decisión en el régimen recién inaugurado debería entonces ser un gesto unánime, tal cual unánime ha sido la repulsa contra quien habiendo sido cómplice por acción u omisión de la magnitud adquirida por la corrupción en el Ecuador, ahora pretender atribuirse lo actuado, con una impudicia que genera vergüenza ajena.
En cualquier caso, resulta apenas obvio asumir que la República está exigiendo un baño de verdad, requerido a lo largo de una década, sin que hasta estos días se muestre la posibilidad de obtenerlo. Por eso, luego de lo de ayer deviene en indispensable que, para que cesen las especulaciones y los rumores mal intencionados y dañinos, se conozca lo más pronto posible la lista de Odebrecht y se tome la correspondiente acción en relación a todas las denuncias existentes.