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El himno de los que no ven

Estuvo durante años en la memoria de la Sociedad de Ciegos de Pichincha. Vinicio Estrada Carrera transcribió su letra al braille.

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Vinicio, en la Casa de la Cultura, dirige un coro de adultos mayores.Angelo Chamba / EXPRESO

Vinicio Estrada Carrera es un hombre de respuestas concretas. Casi no sonríe. Usa un traje impecable, plomo como su cabello, y sus zapatos están perfectamente lustrados... Sentado frente a un piano con la espalda erguida y sus manos siempre entrelazadas, recuerda que no ve desde los 7 años. Y que desde 1966 pertenece a la Sociedad de Ciegos de Pichincha Luis Braille, en Quito, cuyo aniversario será el 3 de diciembre... Y en sus manos está ahora dejar un legado para las nuevas generaciones de los no videntes.

En una sala de conciertos de la Sociedad (situada en el Centro Histórico) -madera vista, paredes altas, sillas alineadas-, Vinicio, con 64 años y nacido en Quito, dice que tuvo una idea para solemnizar el cumpleaños número 59 de la organización. ¿Cómo? Transcribiendo la letra del himno al sistema braille. Algo que nadie había hecho antes. A pesar de que, asegura, este es un símbolo, al igual que la bandera y el lema del que todos están muy orgullosos: “Arte, cultura y trabajo”. 

“Los compositores de la letra y la música fueron dos personas ciegas, Félix Toscano y Antonio Armas (respectivamente)... pero no teníamos un documento en el que se expresara el nombre de los autores y sobre todo que fuera accesible para las personas que ven y también para las que no”, dice -con una voz grave- el maestro Vinicio, impaciente por deslizar sus manos sobre las teclas del piano para deleitar al equipo periodístico con el himno, compuesto, según el actual presidente de la Sociedad Javier Caicedo, entre 1965 y 1968.

— ¿Era un himno que estaba solo en la memoria de los miembros de la Sociedad?

—“Así es”, responde.

Vinicio empezó su trabajo hace solo unos días. “Muy difícil no es”, asegura. Pues tiene toda la ayuda del maestro Juan Pablo Parapi, profesor del Conservatorio Nacional de Música y también concertista de clarinete y saxofón, “quien amablemente se ofreció a transcribir la partitura”. “Así que yo le dicto compás por compás, frase por frase musical, y lo vamos completando”, agrega el hombre, quien sabe perfectamente de claves y notas musicales. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música cuando tenía 16 años.

— ¿Cómo son los días en los que usted debe hacer la transcripción?.

— “Comunes y corrientes”, responde. Concreto. 

Dice que se asea en la mañana, desayuna, llega a las 09:30 a la Sociedad, se pone de acuerdo con el maestro Parapi y trabaja hasta las 13:00. Punto. 

Hasta el martes aún faltaba hacer correcciones, pero dijo que el viernes (29 de noviembre) ya debía tener en la Sociedad la letra del himno en braille y la partitura, hecha con una imprenta para personas no videntes situada en Riobamba, con la que cuentan -más o menos- desde 1985, y que, según Vinicio, pertenece a la Federación Nacional de Ciegos del Ecuador. 

El himno de la Sociedad no es cualquier himno. Lo deja muy claro. Dice que hace algunos años hubo una reunión de personas no videntes a escala nacional. Allí se convocó a un famoso concurso para crear un himno para las personas con discapacidad visual. Por supuesto, participó el suyo. No ganó. El triunfo se lo llevó un “compañero” de Guayaquil. “Pero el nuestro estuvo y fue parte del concurso”, subraya orgulloso él, quien trabajó como profesor de Educación Musical durante 40 años y que solo hace dos se jubiló. 

Es uno de los 30 socios de la organización. Se integró a ella cuando era un adolescente. “Por casualidades de la vida me informaron que existía la sociedad y que, en ese entonces, estaba liderada por ciegos jóvenes que se habían reunido con el ánimo de que consiguiéramos -alcanzáramos- actividades que vayan con la inclusión ante la familia, la sociedad y ante nosotros mismos”, dice. 

— ¿Ha sentido usted que ha evolucionado la sociedad para generar acceso a las personas no videntes?

— “La palabra castiza es ciego antes que no vidente. Lo correcto es eso”, responde tajante. [Algo en lo que no está de acuerdo el presidente de la Sociedad, Javier Caicedo, quien indica que la forma adecuada es “persona con discapacidad visual”]. 

Acto.

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Sociedad. Una reunión de la organización; Vinicio está a la izquierda.Cortesía

Solo entonces Vinicio contesta la pregunta: “Por lo general, eso no se ha dado. Hay un dicho popular que suele utilizarse con frecuencia: ‘el pobre salva al pobre’; yo digo: ‘el ciego salva al ciego”. Y sonríe. Una sola vez. No lo volverá a hacer en lo que queda de la entrevista... 

Cuenta que unas décadas atrás era bastante difícil la inclusión de las personas ciegas a los estudios secundarios y superiores, a pesar de que ya había ejemplos de profesionales en Derecho o docencia. 

Hoy hay muchos que han logrado acceder a diferentes profesiones y estos impulsos han sido gracias a la tecnología. Eso sí, destaca la informática y el computador como el complemento al sistema braille. No el sustituto. Y por eso la importancia de transcribir la letra del himno al sistema braille, porque, explica, “erróneamente se dijo hace unos 10 años que todos los niños iban a manejar un computador... ¡Imposible! Aún hay dificultad para que un niño del campo o del sector rural tenga un esfero; para un ciego, si no tiene ingresos económicos, cómo va a comprar una laptop”. Con esto “estamos reconociendo la utilidad del sistema braille”. Y, por eso, el legado para las nuevas generaciones.

Ahora mismo Vinicio está encargado de la biblioteca de la organización, donde tiene ejemplares en braille. Además dirige un coro de adultos mayores en la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Al concluir, con efusividad, desliza sus dedos en el piano. Está listo para tocar sus piezas mientras su esposa Mariana Morán lo espera para ir a casa. Lo hace con pasión. Lo siente. Y de aquel aparato se desprende una melodía que transmite la letra de esa obra escrita con el corazón.

En la escuela Mariana de Jesús dos compañeros me supieron orientar en las primeras clases (de música), Miguel Puga, ya fallecido, y César Ayala.

Vinicio Estrada, músico

“Es un legado para personas con discapacidad visual”

Javier Caicedo, presidente de la Sociedad de Ciegos de Pichincha Luis Braille, explica que el trabajo que hace Vinicio es de suma importancia. Es para que los socios tengan un empoderamiento de la letra del himno... además, ponerle las notas en musicografía va a ser un “legado” para personas con discapacidad visual. 

La organización y sus socios tienen una coparticipación en la comunidad en temáticas de socialización. Y esta emerge de una necesidad neta de asociatividad para las personas con discapacidad visual para poder apoyar en temáticas de empleo, emprendimiento...

Asegura que ninguna federación de personas con discapacidad visual tiene un instrumento como este, no tiene una situación intangible llamada himno.

Caicedo está al frente de la Sociedad desde hace seis meses. En ese tiempo se ha brindado apoyo en bienestar alimenticio, charlas informativas acerca de la prevención de la ceguera, también de adaptabilidad a la discapacidad visual... 

Explica que la escritura braille se compone por puntos. Y hay tres formas de transcripción: la manual con una regleta (con casillas), con una maquina braille (semejanza a una máquina de escribir antigua) y codificación para una imprenta directa. Dice que Vinicio usó la primera.

Caicedo tiene el 77 % de discapacidad visual, es psicólogo general de profesión. “Y anhelo tener un tema de cambio generacional dentro de la organización a bien de apuntar un mejor bienestar y desarrollo”, concluye.