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Heroes con pies de barro
La destitución de Dilma fue una noticia anticipada. Aquella expresión de golpe blando no tiene razón de ser, ya que el trámite seguido por el Senado brasileño cumplió con todos los requisitos institucionales. El proceso fue supervisado por el Supremo Tribunal Federal, organismo integrado por 11 ministros, nueve de los cuales fueron designados por el Gobierno del Partido de los Trabajadores, que se ha mantenido durante trece años.
La acusación se debió a que la presidenta adulteró la contabilidad fiscal; sin embargo, la verdadera causa que aceleró su caída fue la operación ‘Lava Jato’ que dejó al descubierto la impresionante cantidad de dinero que manejó el oficialismo en Petrobras en lo que se ha considerado como uno de los actos de mayor corrupción en el mundo y en el que Dilma y su padrino Lula tenían mucho que ver.
En marzo de 2016, en pleno escándalo de corrupción de Petrobras, Dilma, sabiendo lo que se venía, nombró a Lula, 11 días después de su detención para ser interrogado por su supuesta participación, como ministro de la Casa Civil, a fin de darle inmunidad judicial. Sin embargo, este nombramiento fue inmediatamente suspendido por un juez del Tribunal Federal de Brasilia.
La defensa de Dilma. Dilma, que en principio se negó a intervenir en el Senado para defenderse, decidió presentarse y empezó su comparecencia en calma, pero perdió la compostura ante algunas preguntas y no logró torcer la mayoría a favor de su destitución. En su exposición señaló: “Estamos a un paso de la consumación de una grave ruptura institucional, a un paso de un golpe de Estado. Un golpe que si es consumado derivará en la elección indirecta de un Gobierno usurpador”. Además, dijo que eran pretextos las bases legales del juicio que ella calificó como “medidas de contingencia” ante la crisis económica que otros mandatarios, antes, también habían realizado.
La resolución del Senado brasileño. Luego de la defensa de Dilma, en la interpelación de los senadores, no pudo evitar su destitución aunque obtuvo el premio consuelo de que no se le prohibía su participación en la política.
Desde bastidores, Lula hizo todo lo posible por convencer a algunos senadores indecisos y apuntó a congresistas que él había favorecido en sus dos presidencias. Como resultado, la exposición de Dilma y la presencia en la barra de Lula solo sirvió para que aumenten los votos a favor de la destitución.
La carrera política de Lula. Vale recordar que Luiz Inácio Lula da Silva fue calificado como uno de los más prominentes jefes de Estado que tuvo el mundo: fue presidente de la República Federativa de Brasil entre el 1 de enero de 2003 y el 1 de enero de 2011, miembro fundador y presidente honorario del Partido de los Trabajadores (PT). En las elecciones presidenciales de 2006 obtuvo un segundo mandato, que finalizó el 1 de enero de 2011. Dilma, su ex jefa de Gabinete y también miembro del PT, le sucedió en el cargo tras obtener una victoria ajustada en las elecciones presidenciales de 2010.
De orígenes humildes, Lula fue candidato a la presidencia en 1989, 1994 y 1998, pero no fue hasta 2002 cuando logró obtener la victoria. Durante sus ocho años como presidente de Brasil, hizo reformas y radicales cambios que produjeron la transformación social y económica del país, que triplicó su PIB per cápita según el Banco Mundial, al punto de convertirlo en una potencia mundial. Programas sociales de su Gobierno, como ‘Hambre Cero’ o ‘Bolsa Familia’, contribuyeron a sacar de la pobreza a cerca de 30 millones de personas, en menos de una década. En el plano internacional, jugó un papel destacado en asuntos como el programa nuclear de Irán y los debates sobre el cambio climático.
Lula abandonó la presidencia con más del 80 % de aprobación. En marzo de 2016, en medio del escándalo de corrupción de Petrobras, se derrumbó el Partido de los Trabajadores y sus líderes, entre ellos Lula y Rousseff, que quedaron embarrados.
Las lecciones que se deben aprender. Una buena lección para los gobiernos que quieren eternizarse en el poder. Los países necesitan la alternabilidad porque esa es la democracia y además nadie es dueño de la verdad, ni de la forma de manejar un Estado.
Por último, después del proceso estrictamente apegado a las normas constituciones, tres países retiraron sus embajadores como protesta por la destitución del Dilma, retiro que es un paso muy cercano a la ruptura de relaciones. Pregunto yo: ¿Cómo va a funcionar la Unasur? ¿Qué presidentes asistirán cuando se convoque a una cumbre?