Heredero de suenos

  Actualidad

Heredero de suenos

Heredero de sueños

Leal, responsable, arriesgado pero, sobre todo, sabe lo que quiere. Así es Christopher Wuth Quintana, un ejemplo de que la herencia puede dar un empujón, pero que lo que hace la diferencia para lograr metas es la constancia y el esfuerzo. Él puso talento, garra y trabajo, y parte de la herencia que le llegó por línea materna. Es hijo de Christian Wuth Aguirre y Diana Quintana Noboa, gran deportista, campeona de natación e hija del prestigioso dirigente deportivo y conocido empresario Omar Quintana Baquerizo, y de la señora Diana Noboa Pontón, hija de uno de los grandes empresarios del Ecuador, Luis Noboa Naranjo.

Chris, como le dicen sus amigos, pese a ser parte de una de las familias renombradas del país, desde pequeño llevó sobre sus hombros grandes responsabilidades. Su madre falleció el 31 de diciembre de 2005 y cuatro años más tarde, el 14 de diciembre de 2009, perdió a su padre. El peso de esas ausencias lo ayudó a fortalecerse, en lugar de caer, como muchos esperaban.

Es el primogénito de la familia. Le siguen sus hermanos Erich de 18 años y Thomas de 15. Sus estudios los hizo en el Colegio Nuevo Mundo. Ahora se prepara en Ingeniería en Marketing en la Universidad Santa María. Pero confiesa que es posible que se dedique a la aviación como su padre, para en el futuro optar por Psicología.

En el año 2015, el joven Wuth Quintana salió en Personas&Personajes, un libro especializado en contar las historias de los empresarios más exitosos de Latinoamérica.

¿Qué empresas familiares tienes?

Con mis hermanos el Gold’s Gym. Por el otro lado de mi familia, mi tía y mi abuelo Omar tienen el Club Deportivo Diana Quintana. Diana Quintana lo empezó mi mamá cuando ella se retiró de la natación, pero cuando falleció optamos por venderle a mi tía (Claudia Quintana) la empresa.

Cuéntame sobre tus padres...

Mis padres eran dos personas muy apasionadas. Mi mamá porque era campeona nacional en natación y mi papá amante del trabajo, un gran emprendedor. Él trajo GNC (General Nutrition Center, vitaminas que complementan el esfuerzo del ejercicio), empezó con publicidad en fútbol GNC en Barcelona y Emelec, después logró instalar 24 tiendas en el país. Luego inició con los gimnasios y se dedicó a eso. Más adelante, él empezó a volar. Mi mamá siempre estuvo dedicada a nosotros, le gustaba mucho la playa (como a Chris) y nadar en el mar.

¿Qué pasó al perder a tus papás?

Cuando perdí a mi mamá tenía nueve años, realmente no entendía lo que pasaba, ni una lágrima puedo decir que boté; pero pocos años después a los 14 perdí a mi papá y me cambió todo. Sentí que estaba solo, que todo sería pelea, pero traté de ponerle la música que yo quería: felicidad. Después, me enfoqué en sus empresas. Si nadie las cogía se iban a vender, y de hecho se vendieron el resto de negocios como GNC, una cafetería... bastantes cosas, hasta que dije que quería quedarme con algo. A los 15 empecé a trabajar de cajero, finanzas, limpieza, conocer un poco más de mi empresa (Gold’s Gym) y la de mi abuelo (Club Diana Quintana). Y todo eso me hizo conocerlas rápido, tanto así que a los 18 años consideré que ya podía manejarla. Mi abuelo Omar aparte tiene la constructora Wanderjahr, que se dedica al desarrollo de proyectos inmobiliarios y bienes raíces.

¿Lo que más aprendiste de ellos?

Me enseñaron a ser yo. Una vez yo le dije a mi papá: “Oye, yo quiero ser como tú cuando sea grande, ir a trabajar enternado, que la gente me quiera, tener un buen carro, ser chévere”. Y él me contestó: “No, no es ser chévere, ocupa mucha responsabilidad. No quiero que seas como yo, quiero que me superes, no puedes imaginarte todos los errores que cometí, supérate”. A partir de esa conversación aprendí a no escuchar a nadie, solo a mí, porque así me voy a superar.

Entonces, ¿no admiras a nadie?

No, no admiro a nadie. Si admirara a alguien sería seguir un patrón y dejar de ser yo mismo.

Y tú eres el hermano mayor. ¿Qué se sintió llevar esa responsabilidad?

Me quedé un tiempo sin amigos. La gente comenzaba a decir que como era un niño con plata y sin padres, me dedicaría solo a salir, a caer en las drogas y desviar a todo el mundo. Pero yo quise cambiar esa imagen, y ahora les digo a todos que se coman una buena papaya y miren todo lo que he logrado.

Nómbrame a cuatro personas que te apoyaron en esa etapa.

No daré nombres, pero fueron cuatro amigos bien contados que los respeto como ellos lo saben, porque nunca se han reído de mis metas. Si yo les he dicho que voy a triunfar y voy a hacer tal cosa, no lo dudan. En cambio, hay otros que se ríen, que dicen que es muy difícil, muy lo otro. Cualquier cosa es difícil si no lo sueñas.

¿Y de tu familia?

Por ese lado al principio fue muy complicado, no me quería llevar bien con ellos, pero porque no había buena comunicación. Hasta que realmente uno crece, madura y se da cuenta de que solo está la familia y es lo único que queda. Es por eso que traté de apegarme y conocerlos más.

¿Cómo es tu relación con tu abuelo, Omar Quintana?

Fantástica, lo admiro bastante, él me enseña todo y lo más importante: a no cometer sus errores. Por eso creo que podré llegar a alcanzar mis metas más rápido que él.

¿Qué cargo tienes en el Gold’s Gym?

Actualmente tengo la vicepresidencia. Mi abuelo es el presidente. Yo me encargo de las relaciones entre empleados, clientes, marketing, recursos humanos, e inducir lo que más importa en un gimnasio, la salud.

A Gold’s Gym, la franquicia más grande del mundo en 27 países con 654 gimnasios, ¿cómo le va en Ecuador?

Hoy funcionan dos en Guayaquil (uno en la ciudadela Kennedy Nueva y otro en la vía a la costa). Vamos a abrir otro en el mes de mayo (en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil). Acabo de firmar un contrato con el que debo abrir cada dos años un gimnasio, durante 10 años. Las futuras expansiones serán en Cuenca, Quito, Machala. El Gold’s es muy completo, tiene máquinas de todo tipo, desde preparación física hasta pesas, con altos estándares de calidad y personal capacitado.

¿Cómo proteges tu negocio de la competencia?

A una competencia la compramos (Miriam’s Gym (Samborondón), para crear el parque de diversiones American Park. Y viajé a Italia a buscar la representación de Technogym, para instalar aquí a una de las mejores máquinas de ejercicios del mundo, que solo se encuentra en los gimnasios de lujo.