Hacerse cargo, lejos del léxico correísta

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Hacerse cargo, lejos del léxico correísta

Prefieren repetir que los corruptos son otros a reconocer los errores propios. Insisten en que las sentencias y evidencias son persecución política y judicial

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Procesos. El exvicepresidente Jorge Glas tiene en su contra tres sentencias por casos de corrupción. En abril pasado salió de la cárcel, pero un mes más tarde regresó a la prisión.Archivo

Para unos es una más de las frases “geniales” de su líder, para otros, una muestra de verdadero “cinismo”. El correísmo acuña la expresión que repiten en redes sociales, #LosCorruptosSiempreFueronEllos, para señalar a adversarios políticos, medios de comunicación y cualquier ciudadano que sea crítico a este período, pero sin asumir ningún tipo de responsabilidad en las irregularidades encontradas y determinadas por la justicia durante la presidencia de Rafael Correa.

Son los otros, ellos no, dicen. Y hacerse cargo de ese peso no está en sus planes. Si se les pregunta sobre las sentencias en casos emblemáticos de corrupción como Sobornos, o la pena de ocho años en contra del exvicepresidente Jorge Glas por asociación ilícita en el caso Odebrecht, prefieren desviar el tema o apelar a la conocida persecución política y judicial que alegan existe contra las cabezas de la Revolución Ciudadana.

“Es claro que hemos sido perseguidos por supuestos actos de corrupción, pero para eso la justicia ha tenido que valerse de argumentos irrisorios como el ‘influjo psíquico’ y justamente la frase sale como respuesta al hecho de que los corruptos están del otro lado”, dijo a EXPRESO la asambleísta de Unión por la Esperanza (UNES), Sofía Espín, al ser cuestionada por las responsabilidades del correísmo en conocidos actos de corrupción.

No hay que ir muy lejos en el tiempo para entender esta lógica de amnesia. Que el legislador Ronny Aleaga aparezca en una piscina junto a sospechosos de la corrupción en los hospitales durante la pandemia fue saldado, por el comité de ética de esa organización política, con “una amonestación escrita por un comportamiento, al parecer para el movimiento, de estar en un espacio que no me corresponde”, señaló el propio Aleaga, que dijo ser víctima de linchamiento mediático y un ataque sistemático del presidente de la Comisión de Fiscalización, Fernando Villavicencio, “por una desafortunada fotografía en un momento casual”.

La autocrítica no existe, al menos puertas afuera, y el discurso se repite. La legisladora Paola Cabezas le da la vuelta al cuestionamiento, y dice que la prueba de que los corruptos no han sido ellos es que no han podido crear ninguna comisión para investigarlos, como han ofrecido los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso, y tampoco han encontrado el supuesto dinero robado por el correísmo. “Los 70 mil millones de los que hablaron fueron desmentidos por organismos internacionales. Son mentiras e imaginarios que el pueblo ecuatoriano ya conoce”, señaló Cabezas.

De cuándo surgió la frase no hay certezas. Espín le dijo a EXPRESO que no recuerda la fecha exacta, pero sí que se la viene mencionado desde el gobierno de Moreno, que al inicio fue aliado del correísmo, pero luego denunció la corrupción de su antecesor.

Da igual si se habla de un documental que ensalza a los autoexiliados en México; sobre las cifras de inversión social; de los índices de violencia e inseguridad; o atacar a los candidatos oponentes de las seccionales, la etiqueta #LosCorruptosSiempreFueronEllos no puede faltar, especialmente en los tuits de Correa.

Cabezas señaló que la expresión no nació con un fin o estrategia marketera, pero ha ido calando especialmente entre los seguidores del correísmo, por lo que ha perdurado en el tiempo.

La expresión también ha sido tomada por los detractores de esta corriente para recordarles los casos de corrupción que rondaron a la “década ganada” (otras de sus frases acuñadas). La activista Martha Roldós, quien junto a otros periodistas de investigación ha puesto en evidencia varios casos irregulares, dijo que cada vez que la lee solo piensa en el “absoluto cinismo” que la envuelve.

Comisión. Luego de que el gobierno decidió votar con los correístas y a favor de los correístas, Villavicencio no tiene otra alternativa que renunciar.

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Trae a colación un hecho reciente. El de los correístas de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea, que pese a mostrarse indignados por el caso INA Papers, que involucraría al expresidente Moreno, no apoyan las investigaciones de esa mesa legislativa.

“Cuando hay la oportunidad de atacar INA Papers en su raíz, que tiene que ver con el contrato de Coca Codo Sinclair, entonces ahí no les interesa votar por el informe. Siguen pensando que a través de memes, frase o eslogan van a cambiar la realidad. No es que no haya corrupción en otros gobiernos, pero el nivel y la sistematicidad de ese período no tiene comparación”, señaló Roldós.

El abogado y analista político Arturo Moscoso duda de la espontaneidad de la expresión y cree que detrás está el marketing al que se acostumbraron los aparatos de comunicación del correísmo, aunque no con la misma fuerza y herramientas de masificación de cuando tenían el poder. “La corrupción galopante que hubo en esa época es obvia y por eso hay investigaciones, juicios y sentenciados que quiere tapar con este tipo de frases. Evidentemente, el país está tan polarizado que a los anticorreístas les indigna que se intente atribuir a otros lo que hicieron ellos, mientras que a los correístas seguramente eso les convence más”, concluyó Moscoso.

Justificación. En 2017, Correa dijo que un pago de un millón de dólares por parte de Odebrecht a su exministro de Electricidad, Alecksey Mosquera, fue un acuerdo entre privados.

El desmarque de Álex bravo

Aunque los actos de corrupción los cometió durante su período, el correísmo no asume como a uno de los suyos al exgerente de Petroecuador, Álex Bravo, quien abandonó la cárcel a finales de septiembre para que cumpla lo que le resta de la pena con un régimen semiabierto.

La asambleísta Sofía Espín dijo que cuando la Revolución Ciudadana tuvo conocimiento de hechos palpables de corrupción los ha denunciado. “Por ejemplo, no podemos estar de acuerdo con que el señor Álex Bravo esté libre. A él sí se le otorgan medidas alternativas a la prisión de manera irregular. Y él sí es un corrupto confeso y está libre”, señaló.

Se refiere al hecho de que Bravo fue sentenciado por delitos de enriquecimiento ilícito, cohecho y delincuencia organizada, por lo que se le dictó 12 años de prisión. Según el COIP, se puede acceder a un régimen semiabierto una vez que cumpla el 60 % de la pena.

Bravo tenía cinco y la explicación fue que en junio se le hizo un nuevo recálculo de penas, cuya reducción le alcanzó para dejar la prisión. Esa no es suficiente explicación para Espín, que le dijo a EXPRESO que está recopilando información y que próximamente llamará al director el SNAI para que justifique lo actuado.

“Ese tipo de cosas (actos de corrupción) sucedieron en la época de la Revolución Ciudadana, pero no tienen que ver con nuestra gente. Eran funcionarios públicos que cometieron actos de corrupción, entonces para esa gente que caiga el mayor peso de la ley, pero vemos que en la justicia de este Gobierno que protege al Consejo de la Judicatura sí hay medidas alternativas para Bravo (...) en el caso de Jorge Glas que cumplió el 40 % de la pena, le dan dos habeas corpus consecutivos y cuenta con boleta de excarcelación, extrañamente continúa privado de la libertad”, señaló.

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