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Guerra arancelaria
Trump ha iniciado unilateralmente el alza de aranceles con Tlcan, China y la Unión Europea. Con su eslogan América Primero sugiere que el mundo se ha aprovechado de Estados Unidos por diferentes medios: inmigración, comercio internacional y contribuciones a instituciones multilaterales, entre otros. Trump pretende aislar a EE. UU. del resto del planeta; tiene limitados conocimientos de cómo funciona el mundo hoy. Él cree que todavía ellos generan más del 50 % de la producción mundial, como era en los años cincuenta, cuando su país producía 60 % del total global de automóviles. Europa se estaba levantando de la II Guerra Mundial y los japoneses reconstruían su país; tenían una industria de autos y otras en estado embrionario. En 2017 el mundo produjo 93 millones de unidades, el país del norte aportó 11 millones. La misma situación se da en la fabricación de otros productos. El crecimiento de las multinacionales ha sido espectacular, incluso en América Latina: las llamadas multilatinas. Ahora la economía de EE. UU. depende de otros países.
Aislarse del planeta no es una idea sana. Trump debe conocer que una de las causas de la Depresión Mundial de los años treinta fue el aislamiento de los países. El comercio internacional colapsó por el alza de las tarifas arancelarias y eso sin contar que el mundo no estaba tan globalizado. Trump se queja de que México y Canadá perjudican a EE. UU. pero se olvida de los beneficios que los tres países han logrado con la firma de Tlcan. También reclama a China que no hay un comercio justo entre ambos, y ha creado aranceles para recaudar 200.000 millones de dólares. Lo que sí ha hecho bien es el haber denunciado el espionaje industrial y la obligación que tienen las multinacionales estadounidenses de revelar la tecnología cuando se establecen en China.
Con la Unión Europea la situación es similar. Trump ha reclamado a Alemania el invadir EE. UU. con su producción de automóviles.
Las naciones mencionadas han tomado represalias y han incrementado las tarifas arancelarias. En este tipo de disputas, donde no hay ganadores, se sabe cómo empiezan pero no su fin.