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Diario Expreso Ecuador

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Guayaquil vive el carnaval al aire libre

Las familias que no salieron de la ciudad se volcaron a los parques y sitios acuáticos para disfrutar del feriado. La fiesta explotó en la tarde con un desfile.

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Viajar a la playa o visitar las montañas de la Sierra no para todos es el ideal de carnaval. En el primer día de feriado, quienes se quedaron en Guayaquil ocuparon balnearios, parques y hasta sus propias ciudadelas para el entretenimiento.

Ensimismados por las bromas y el ardiente sol que cubrió a Guayaquil, ayer un grupo de compañeros de trabajo se refrescó en una fuente natural del centro recreacional Laguna Park, ubicado en la vía a la costa.

Un tronco seco fue más que suficiente para la diversión. En turnos alcanzaban la punta para sumergirse en las aguas del cuerpo hídrico, en medio de las risas y aplausos de amigos.

“Realmente este es un sitio especial porque está oculto de la multitud de las playas. Además, es muy bonito. Mire allá, hasta pueden bañarse. Y nos dijeron que también se puede pescar y cocinar”, comentó Fernando Córdoba, miembro del grupo de compañeros.

Al norte de la urbe, en el parque Samanes, las familias también se reunieron para celebrar la fiesta del agua.

Alejandra Vera, de 10 años de edad, pausó por unos minutos el paseo en bicicleta con su abuelo para recordar la importancia que tiene para ella disfrutar con su familia. “Ahora me divierto con mi mamá y mis hermanos. Mañana (hoy) llegará más familia a la casa para compartir y hacer un ceviche. Me gusta la parte de pasar tiempo en familia porque así nos conocemos más entre nosotros”, explicó.

En otro punto del parque Samanes, dos familias conformadas por cerca de 40 personas celebraban el carnaval con juegos tradicionales, espuma y agua.

“Somos la familia ‘Canesa’ porque estamos los Castro y estamos los Picado, entonces somos los ‘Canesa’”, dijo Érika Picado mientras soltaba una carcajada y corría de la espuma que lanzaba otra integrante.

Mientras tanto, Adrián Tamayo reconocía que las actividades de este tipo dentro de la urbe resultan más económicas que viajar. “La playa está muy lejos y allá las cosas son muy caras. En cambio aquí traemos la comida y cada uno pone su parte. Nos resulta más económico e igual de divertido”, afirmó.

Por la tarde, en cambio, la diversión llegó a la avenida 9 de Octubre, donde por sexto año consecutivo se llevó a cabo el desfile ‘Guayaquil es mi destino en carnaval’, que en esta ocasión aglomeró a decenas de familias y bailarines que, vestidos con trajes multicolores, plumas y lentejuelas, no dejaron de bailar ritmos alusivos a la fecha.

La espuma también estuvo presente y, de hecho, fue la protagonista de la tarde. Los niños fueron quienes más la utilizaron. Y no solo para esparcirla en el rostro de sus padres y amigos, sino incluso sobre los zanqueros y tragafuegos que participaron de la colorida marcha, que inició en la calle Lorenzo de Garaycoa y terminó en el malecón Simón Bolívar.

“Mira, mamá, el tamaño de las alas de esa mujer plateada, mira cómo las mueve, mira su corona y sus brillos”, no dejaba de repetirle Melanie Bermúdez, de siete años, a su madre Estefanie Roldós, mientras observaba a una de las mil bailarinas que allí actuaron por cerca de dos horas.

Aunque esta fue la primera vez después de quince años que Roldós se atrevió a pasar las fiestas en la ciudad, ella dijo no arrepentirse y hasta sorprenderse. “Me quedé porque no quería levantarme temprano y pasar dos o tres horas en el tráfico para llegar a Playas, y sí que ha valido la pena”, dijo la mujer, quien confesó soñar con estar algún día en el carnaval de Río en Brasil.

“No digo que esto sea lo mismo, pero estoy tan emocionada porque al menos por unas horas todo el bulevar se ha vuelto loco”.

Y no estuvo lejos de la verdad. Es que en las once cuadras donde se llevó a cabo el desfile, los guayaquileños y turistas no dejaron de cantar a viva voz y sin descanso. Incluso lo hicieron los vendedores de comida y de máscaras y disfraces, a quienes se vio ofreciendo sus productos mientras se movían al paso de la samba.

“Esto es tan pero tan divertido”, indicó Manolo Domínguez, un quiteño que por primera vez disfrutó del carnaval en Guayaquil. “Siempre lo he hecho en Guaranda”, agregó mientras, al ver una de las seis carrozas que fueron parte del acto, sacaba su teléfono para hacerse un selfi.

“Es un carro enorme con la cara de Elvis Presley. Esto es increíble”, expresó, al tiempo que su novia se disponía a grabar las otras carrozas, que recrearon (entre otras temáticas) la memoria de los años 70, con un muñeco gigante de John Travolta; y a la cantante de origen cubano Celia Cruz y al portorriqueño Tito Puentes, que llevaba consigo un timbal.

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