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Los gremios deben volver a fortalecerse
Walter Zumba es más que un ingeniero de Minas y Petróleos.

Walter Zumba es más que un ingeniero de Minas y Petróleos. Es un dirigente gremial de carácter que a sus 70 años trabaja con tesón por los intereses de aproximadamente 200.000 profesionales de todas las ramas de la Ingeniería.
Sin descuidar sus actividades privadas como consultor, el actual presidente de la Sociedad Regional de Ingenieros del Litoral (SIDE), tiene entre ceja y ceja lograr que las empresas relacionadas con actividades de Ingeniería contraten al menos un representante técnico. “Esa persona tiene que ser afiliada a los colegios respectivos -explica-, y la empresa (contratante) tiene que pagar un valor pequeño anual que a la vez va a permitir que los gremios se fortalezcan”.
Por ello, Zumba busca siempre llegar hasta las más altas autoridades municipales y del Gobierno central para pedirles ayuda y hacer que se cumpla con esta obligación contemplada en la ley.
Pero eso no es todo, hoy también luce atareado con la organización de eventos, como la I Feria de la Ingeniería, en la que las empresas expondrán tecnología y todo lo que ofrecen actualmente a la comunidad guayaquileña.
Nacido en Montalvo (provincia de Los Ríos), este experto petrolero, si bien hoy se debe a su familia y a su gremio, a lo largo de su vida se la ha jugado también por el país. Siendo muy joven, allá por 1977, la entonces Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE) le había encargado evaluar algunas opciones de exploración petrolera en el Oriente y cuando se decidió por el pozo Secoya Oeste 1, este rompió una mala racha de pozos secos que vivía por entonces esa industria en el país. “Ese pozo que yo recomendé explorar fue el descubridor del Campo Libertador, el cual llegó a producir 100.000 barriles diarios”.
Pero si hay algo que más ha marcado la vida y carrera de este ingeniero, dice él, fue el haber logrado que el gobierno de Correa terminase unilateralmente un contrato con una petrolera extranjera, en 2008. Al frente del Colegio Regional de Ingenieros Geólogos de Minas, Petróleos y Ambientales, Zumba denunció entonces que se trataba de un contrato que haría perder al país $ 2.300 millones.
Hoy, sin las presiones que entonces vivió por su temeraria denuncia, Zumba luce más tranquilo y hasta se solaza al recordar el motivo por el que escogió su profesión: “Siempre había soñado con conocer el petróleo, tocarlo...”.
Pero el sueño no se le hizo realidad aquí sino en Venezuela, donde fue a especializase ya siendo geólogo. Por suerte no se quedó trabajando allá, suelen decir sus allegados, sino el país hubiese perdido un gran profesional.