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Cuando los grandes tambalean

General Electric (GE) fundada en 1892 tuvo origen en Edison Electric Company, creada por el inventor Thomas A. Edison; luego se fusionó con su principal competidor The Thomson-Houston Company y nació GE. Es la única empresa que queda de las fundadoras del Dow Jones, el más antiguo y famoso índice bursátil en EE.UU. Las demás fueron reemplazadas por corporaciones más innovadoras. Los grandes fondos mutuos y de pensión adquirieron acciones de General Electric para sus carteras de inversión. Por décadas estuvieron entre las empresas más grandes del mundo.GE sobresalió por la estabilidad gerencial; quienes la manejaron estuvieron hasta 20 años en el cargo. Los presidentes ejecutivos publicaron libros sobre sus experiencias y cambios que hicieron y logros, se convirtieron en “best sellers”. Para ellos no fue trabajo fácil, empresas centenarias enfrentan obstáculos que se presentan y en ocasiones las ponen en peligro, especialmente en países de gran competencia, como EE.UU. Jack Welch gerenció GE de 1981 al 2001 y tuvo que pelear más de una batalla. Introdujo numerosos métodos y técnicas gerenciales que llevaron a GE al pináculo de la fama y éxito. Welch fue elegido Directivo del Siglo por la prestigiosa revista Fortune. El valor de la acción de GE no paró de aumentar, los inversionistas fueron muy bien recompensados. Cuando se jubiló, seleccionó a su sucesor, Jeff Immelt, quien renunció hace un par de meses. Se fue sin gloria, dejó la corporación con un valor de la acción, menor que cuando se hizo cargo. Compró empresas que no resultaron rentables, endeudó a la corporación, mermando severamente el flujo de caja, obligándolo a vender activos para pagar las obligaciones. Su reemplazo exigió la renuncia de la mayoría de los miembros del directorio, de la plana gerencial y anunció que despediría a 12.000 empleados. GE es ejemplo de que ser corporación antigua, grande y productora de bienes de calidad no garantiza mantener liderazgo ni sobrevivencia. En Ecuador no hay el nivel de competencia de los países prósperos, que obliga a las empresas a innovar constantemente.