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Gracias querido Jaime

No suelo llamarlo por su nombre, no porque no me considere su amigo, sino por la admiración y respeto que le tengo. Es usted un referente de mi actividad política y social, y ha sido un orgullo para mí poder colaborar con su administración desde el 10 de agosto del año 2000.
Tuve la oportunidad también de pertenecer a la administración de otro gran guayaquileño, como lo fue su predecesor, LFC, desde enero de 1993, y tengo el gran desafío, si Dios me lo permite, de seguir en este grupo de transformadores, ahora con nuestra alcaldesa, Cynthia Viteri.
Usted, Ab. Nebot, me enseñó que nada es imposible, que es solo necesario tener la voluntad y la valentía de convertir en realidad un sueño por un futuro mejor, que lo grande debe ser nuestro objetivo común; asimismo, que lo perfecto es enemigo de lo bueno, pero que lo perfecto es lo que siempre querremos y anhelamos. Ud. ha cumplido con Guayaquil, considero, más allá de lo propuesto: mi ciudad es cada vez más linda y poco a poco nos seguiremos convirtiendo en ejemplo de desarrollo de muchas más ciudades de otros países. Le deja una tarea dura a Cynthia, pero ella es madera de guerrero como usted, y los desafíos que vienen serán cristalizados con la misma intensidad y buena administración, como nos ha caracterizado cumplirlo desde el 92 del siglo pasado. Guayaquil seguirá siendo ejemplo de buen trabajo y desarrollo continuo.
No dudo ni por un momento que la impronta socialcristiana que Ud. quiere expandir a todo el país se impondrá y los satisfactorios resultados serán visibles, como han sido en nuestra Perla del Pacífico. Ecuador necesita de líderes como usted.
Es posible el cambio positivo, la transformación integral de nuestro país; si Guayaquil pudo y rebasó las expectativas mundiales, Ecuador también podrá de la mano de Jaime Nebot. Su nuevo desafío es ese, hacer por el país lo que hizo por mi ciudad. Solo me queda por decirle, ¡gracias querido Jaime!
Mgs. Francesco Aycart C.